jueves, 28 de enero de 2010

Razzmatazz


En medio del bullicio, desapareces, como si lo pensaras y lograras
como si un chasquido de pronto nos hiciera la tarea fácil de
desaparecer y poder lograr lo que anhelamos vehemente. No,
ese debe ser yo, pero sin duda alguna todos hemos deseado
eso alguna vez, el que diga que no estaría mintiendo lo mas
probable, al no que sea el ser que lleve la vida más genial
del mundo, lo cual no lo encuentro muy probable. Sin embargo,
no debo referirme a que el querer desaparecer sea por algo
malo, puede ser todo lo contrario, puede ser en el momento
más feliz y simplemente, desaparecer...
Querer esto es genial, se siente como si lo pudieras hacer
en realidad; debería ser impredecible, una sorpresa, de
pronto desaparecer sin que nadie se dé cuenta y listo, no
estamos, nadie nos ve, desaparecer y aparecer en otro lugar
sería lo más grandioso, estar en la cima del cerro, lleno de
árboles, flores, olores y el cielo azul, brillando entero en
nuestras pupilas, gozando, volando, luego caes, y apareces
en tu cama, agitado, satisfecho y preparado para la próxima
aventura.

Luis Javier
Lugar de origen: .... ¿Plutón?

Detente corazón

Detén el tiempo corazón,
que tengo demasiado ácido el pecho
y tú sigues tan orgullosa
que veo todo más claro.

Detén el auto corazón,
que quiero verte sin oír el ruido del motor
y saborear tu sonrisa conquistadora.

Detén mis manos corazón,
que si digo una frase más
volveré al auto, donde el tiempo
dio mi pecho en tus manos.

Dame un momento
para contener el aire dentro mío
y oír tus labios resbalar
sobre tus dientes
cuando me tomas preso
con tus palabras.

"Giac"
México, D.F.
mail de contacto: jjfgyc@hotmail.com

viernes, 22 de enero de 2010

(Sín título) Continuación... parte 2

Estela no había sido la primera excéntrica de la familia que se había incorporado a una lucha social por culpa de un arranque “cuasialturista”. Su abuelo Miguel formó parte de las filas revolucionarias cuando no pudo criar gallinas que pusieran huevos de oro como en los cuentos populares occidentales. Por más especies de aves que cruzó y experimentos faltos de conocimiento científico; en absoluto logró su propósito. “Juro unirme a las fuerzas de Villa si esta gallina no pone huevos de oro”; fue la última sentencia que pronunció antes de abandonar a su esposa Amelia para cambiarla por un fusil. La pobre mujer lloró una semana completa por la desgracia que caía como tormenta en su hogar. No tenía dinero y sus siete hijos se morían de hambre, lo único que la salvó de la inanición fue el peral que crecía a unos pasos de la casa. Logró subsistir; pero sólo dos de los pequeños sobrevivieron, Ramona y Humberto.
Su desgracia aumentó cuando llegaron noticias de su marido y sus recientes mujeres. Tenía dos en Nuevo León, una en Veracruz y otra en Tamaulipas, pero ella seguía siendo su legítima esposa. Una mañana Amelia despertó decidida a enterrar el recuerdo de su marido, estrujó a sus dos hijos entre sus brazos y tomó con ellos un tren rumbo a Puebla. Se instaló en Tehuacán en la casa de su tía Nuria, una viuda que vivía de la herencia de su esposo. La tía Nuria dejó que Amelia ubicara en el piso de abajo una pastelería que durante muchos años se encargo de proporcionarle al país los mejores postres. Había días en que un olor a avellana invadía los pasillos, otras veces eran fresas, pero el olor que más le gustaba a Ramona emanaba del chocolate. La pastelería de Amelia era conocida en todo el centro de México, gente desde otros estados le hacía encargos y le pagaban una cantidad bastante considerable, especialmente por su postre de chocolate.

Cuando Carranza se convirtió en el nuevo presidente de México, Amelia ya había juntado una gran cantidad de dinero. Tenía pastelerías dispersas por todo Puebla, aunque la central seguía estando en Tehuacan, donde ella vivía. Un viernes, mientras decoraba un pastel de tres leches, con merengue blanco, un hombre vestido de traje militar color gris cubierto de botones y emblemas dorados se detuvo en el aparador y solo pudo dejar salir la palabra: “Regresé”. Amelia lo miró, era el comandante Miguel “Dorado”, ese mismo hombre que hace tanto tiempo dejo a sus hijos morir de hambre en una casita frente al peral. Los ojos de Amelia se encendieron como si todo un bosque estuviera ardiendo en llamas, entonces tomó el pastel de tres leches y lo lanzó contra el pecho del comandante, luego sujetó una bolsa de harina y la reventó en la cara de su marido, lo mismo hizo con todo lo que encontraba a su pasó; la repostería parecía estar invadida por objetos que volaban de un lado a otro, ollas, mazos, fresas, chocolates, limones. Cuando Amelia se detuvo fue porque ya no había algo más que aventar.

-¿Pero mujer, porque me tratas así?
-Por tus estúpidas gallinas, por dejarnos a mí y a tus hijos morir de hambre, por cambiarme por no se cuanta mujer...
-Si vieras lo mal que me siento Ame, me perdonarías. Estoy muy solo. Tú eres mi panacea.
-¡Lástima!, ¡Eso lo hubieras pensado antes de ir tras Villa!

"Almandarina"
Mérida, Yucatán.

jueves, 21 de enero de 2010

Rosario Castellanos


Revelación

Lo supe de repente:
hay otro.
Y desde entonces duermo sólo a medias
y ya casi no como


No es posible vivir
con este rostro
que es el mío verdadero
y que aún no conozco.

poema de Lívida Luz.

Pie, realidad.

Extraña como es la vida, es el paso del tiempo mismo. Es el paso de los años, dando lugar a las décadas que a su vez dan lugar a los siglos y así sucesivamente hasta las eras.
Hoy ha comenzado otro año y con él otra década. Hace diez años un nuevo milenio, según lo establecido.
Ni siquiera me di cuenta.
Cruzando palabras con un ser diferente me he dado cuenta de muchas cosas. Lo insoportablemente inútil que es la vida. El tiempo que pasamos no siendo nosotros, sino alguien más. Buscando una esencia que no tenemos y deseamos más que nada. Una esencia inexistente. Algo completamente irreal que nos hará sentir mejor. Utopía, podría llamársele, pero es ahí cuando caemos en la esperanza.
Y la esperanza, a su vez, da lugar a la fe. El creer y no pensar. El seguir sin cuestionar.
El velo invisible en los ojos de la razón.
La razón, la razón, la razón. "Tienes toda la razón". Usamos la palabra más veces de las que nos damos cuenta. Ni siquiera sabemos completamente lo que significa o de lo que se trata.
Quisiera conocer cada pensamiento de cada gran pensador de ésta y todas las eras y cuestionarlos para así llegar a un propio pensamiento. Y cuestionarlo. Cuestionarlo de igual manera para luego transmitirlo a quien disponga del tiempo suficiente para escuchar lo que tengo qué decir.
Me hundo cada vez más en este asiento. Este asiento representa mi propia mente. No tengo en este momento un pie para pisar. Ella es mi pie, mi cuerpo entero. El suelo es la realidad. Estos días no existen. No me encuentro en el mundo, estoy en otro lugar, descubriendo partes de mí que no creía tener.
La realidad es la gran limitante. La gran pero indispensable limitante. Ese domo en la mente que nos impide salir volando, pues salir volando es abandonar el cuerpo. El cuerpo es real. El cuerpo es lo más real que tenemos, un envase que impide que el fluido de nuestra mente se derrame y lo invada todo. Para eso es el cráneo, para eso son los huesos. El sostén y la locomoción son algo secundario. El hueso es la barrera entre lo real y nuestro interior, el otro lugar. El cráneo es el arma de la realidad. El escudo que protege al mundo de la libertad del hombre, lastimándolo.
Pero la realidad es la fuente del placer. Otra arma que le ayuda a mantener al hombre en ella. El placer es necesario. Un hombre sin placer será jamás un hombre entero, así como un hombre vivo será jamás un hombre libre, pues es presa de la necesidad. Necesidad de compañía, alimento y excreción.

"Pepito glxia"
¿?, Marte

Rezar

zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzTristian Tzara
El hombre no reza para dar a Dios una orientación, sino para orientarse debidamente a sí mismo.
San Agustín

zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzRezar es aceptar ser encontrado por Dios en ese lugar de nuestra persona donde él quiera hablarnos.
zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzJean Lafrance

Para rezar a Dios con devoción no hace falta creer en Dios según los dogmas de ninguna religión.
William Somerset Maugham


zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzHay que rezar con una esperanza ilimitada de ser escuchados.
zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzSan Juan Bosco


zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz … Dios no lo oye si no reza…
zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzÉlite de Gangsters


Ayer antes de dormir, volví a rezar a Dios,
En esta ocasión no le pedí bendiciones para el mundo,
Sino simplemente que me siguiera iluminando,
Con ese ángel que me ha enviado,
Que me siguiera cuidando con tu presencia permanente.

Ayer de nuevo quise creer en Dios
Para creer que esto es una prueba
Y en poco tiempo de nuevo estaremos juntos

Ayer deseché mi razón
Y busque la fe.

Ayer de nuevo llore
Por que mis sueños a tu lado
Presentaron un pequeño inconveniente

No dormí, por buscar la lógica y el vencimiento del sentimiento
No dormí, por buscarte en mi cama
No dormí, por no encontrarte en mi futuro

En la noche el cielo estrellado
Estrellado mis sueños estaban
Estaba observando el tiempo
El tiempo sin vos es un infierno
Un infierno del mismo tamaño y crueldad que la realidad

Ayer de nuevo recé con toda mi fe
Para pedir al señor que me siguiera iluminando
Para pedirle al señor que me siga cuidando
Con el más grande de los ángeles

Hoy no hay estrellas,
Hoy todos son precavidos al salir,
La lluvia y la oscuridad los ahuyenta

Ruido constante del parabrisas,
Hipnosis de una mundanead sin seres queridos,
Sólo escalones y malos entendidos.

Todos somos gotas que encontraremos,
El asfalto, triste final gris.
Directo al carro de adelante,
Para adelantar mi única verdad.

La fría y huesuda mano levantada,
No permite que la gota caiga.
Muerte adelantada y sin lamentos o aplausos de los humanos.

Mañana…mañana
¿Qué será?, ¿qué será?
No lo sé, ni una idea.

Mañana
Estaré delante del tribunal de Dios

Seguiré la voz:
"Ven y ríndeme cuenta de tus culpas y de todo el mal que has hecho."

Mañana, rendiré cuentas,
Esteré en el juicio divino,
Seré enjuiciado

¡Oh, cuánta confusión!
Deseo más tiempo para llorar,
Y no cargar culpas ajenas, errores no míos,
Ahora mí tiempo ha terminado.

Dios, hace un rostro de gran dolor,
El juicio ha sido, mi sentencia,
Seré un condenado.



Jesús Christian Bustos
Monterrey, Nuevo León.

Vida

¿Por qué carajos tenías que arruinar mi día? Estabas allí, tan silencioso, tendido cuan largo eras; con la mirada fija en ningún lado; la boca abierta ahogando un grito que jamás llegaría; muerto. Miré a diestra y siniestra pero nadie más te notó.

zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzNo es justo.

zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzNadie más te vio; a nadie más molestaste.

zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzCiclista, sí…eras ciclista.

¿Te atropellaron? No vi sangre alguna, huesos rotos, nada… es más ni tu bicicleta. Te asaltaron y te resististe ¿verdad? Pero donde está la herida de bala o la puñalada característica de los ladrones de mi ciudad. No hay nada. Seguro fue un infarto, sí te ves en excelente forma, demasiada diría yo. De seguro eras de los que recorrían 4 o 5 kilómetros sin importar el tiempo. Está vez te equivocaste, estamos a 45 grados a la sombra; sólo a un verdadero suicida se le ocurriría hacerse el sano en un día como hoy.

zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzEl mundo sigue girando

Solos, tú y yo en una danza bien sincronizada y harto macabra: no existimos para nadie más. Se ha creado un círculo a nuestro alrededor, hay gente pasando, los autos no se detienen e incluso aúllan con voces chillonas para instar a sus homónimos a no parar; de vez en cuando se asoma de las fauces de esas bestias una cara (la misma siempre) que nos observa con ojos como huevos ahogados, ojos que se derriten, que se llenan y vacían de vida en segundos. Sí, la vida los inunda cuando saben que no son ellos quienes yacen tirados a un costado de la calle; y se vacían por que saben que al menos tú ya estás libre de todo karma…

zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzTus zzzzzzzOjos


zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzTu nariz

zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzTu
zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzBoca

Ya nada de eso me parece humano, eres una cosa deforme y monstruosa… y tan parecida a mí que no lo soporto… cierro tus ojos. Al hacerlo te vuelves un bulto, algo caído y estorboso pero nada más. El círculo se rompe, la gente se acerca corriendo, los autos se detienen, las madres jalan a sus niños mientras estos se resisten, se escucha una sirena a lo lejos y yo, yo me alejo cargando tu mirada conmigo, llevando a la muerte en mis hombros, carajo… me has arruinado mi día.

"M serin"
Morelos, México

martes, 19 de enero de 2010

LOVE WANNA CHANGE

Con el tiempo,
y con los años,
se olvida todo lo malo.
Toma un puñado de cosas buenas y llevalas contigo.
El amor puede cambiar,
con el tiempo,
y con los años,
se olvida todo,
menos el amor
que siempre te he guardado.
toma un puñado de cosas buenas y llevalas contigo,
cuando creas que nada puede cambiar,
recuerda que el amor puede cambiar.

J.R.C.S.
Colombia

Cuando no suena el despertador


cuando no suena el despertador
te pones los calcetines al revés
cuando no suena el despertador
tomas catsup en lugar de café
y te lavas los dientes
con la crema de los ojos

cuando no suena el despertador
te peinas con el cepillo de dientes
cuando no suena el despertador
te vas en pijama al trabajo
con las pantuflas puestas
y sólo piensas en la hora de la siesta

cuando no suena el despertador
le dices a tu asesora:
¡Mamá, es qué no sonó el despertador!



"Emily Rugburn"
Plutoniana de Mérida, Yucatán

sábado, 16 de enero de 2010

(Sin Título Aún)

Encontré unos bosquejos de algo que estaba escribiendo hace mucho pero nunca pude acabar; el plan es que este texto termine siendo algo útil, tengo algunas partes más sin embargo me estanqué. Veremos si esto puede progresar; mientras aquí les dejo la primera parte, capítulo o lo que sea.

Parte 1

Las tribus africanas que habitan los grandes desiertos han desarrollado un sistema de recolección del agua muy eficaz. A veces la lluvia no aparece hasta después de varios meses de sequía, convirtiendo a estos pueblos en grandes observadores. Ellos obtienen el líquido vital por medio de tubérculos. Para esto es necesario escarbar la tierra, veamos la técnica que utilizan...

“Hummm...tubérculos. Se ven tan jugosos...Ummm...tubérculos”.

-Mamá, ¿por qué aquí no hay tubérculos?
-¡Ay! Estelita, ¿Cómo lo voy a saber?
-En la tele unos hombrecillos tomaban agua de tubérculos...Se veían tan contentos.
-¿Quiénes?
-Pues los hombres, ni que los tubérculos. ¿Existen tubérculos sonrientes?
-¡Mijita! ¡Aquí solo hay sandías y que te aprovechen!

Estelita se encerró en su cuarto al saber que las sandías acaparaban el mercado de los alimentos sustanciosos y no los tubérculos. Era la segunda desilusión más grande de su infancia; la primera fue cuando los Reyes Magos le trajeron un conejo de felpa en lugar de la máquina de helados que tanto había deseado. De ahí en adelante, Estelita fue creciendo rodeada de frustraciones porque las mujeres no eran iguales a los hombres, porque la población mundial prefería a los perros y no a los gatos, por el dinero, por los socialistas, por la religión, por el cielo y el infierno, por el Papa, por los apóstoles, por el Espíritu Santo, por la Santísima Trinidad, por el Perpetuo Socorro, por todo lo que terminara con el sufijo ísimo...

Cuando Estela cumplió dieciocho años, ingresó a la universidad más costosa de la ciudad. Tenía por amistades a los hijos de burgueses pudientes, políticos y empresarios. Más al parecer el dinero no era suficiente; sufría de intensos dolores de cabeza causados por la abulia que le producían las conversaciones con ellos. Un día se dio cuenta que los mareos no los causaban sus amigos sino el licor, fiel acompañante de sus reuniones. Sumergida en sueños veía a los hombres del desierto raspando tubérculos, luego estos apachurraban los montoncitos de fibra obtenidos, dejando escurrir el agua entre sus manos para luego bañarse los labios con aquella cascada refrescante. Una sed enorme invadió el cuerpo de Estela, haciéndola salivar como si hubiera visto un iceberg en medio de monumentales dunas de arena.

-Soñé con unos tubérculos...
-Ya vas a empezar con esas cosas hija, aquí solamente hay sandías.
-Lo sé. Pero si los hubieras visto.
-¡Entiéndelo de una vez, las porquerías esas nunca van a llegar a nuestro país!-gritó la madre de Estela.
-Pues así tenga que mover cielo y tierra, cambiar la política del país o fundar una nueva religión, verás como si llegan los tubérculos a México.


-¡Le digo que no es papa, ni remolacha! Son otros tubérculos provenientes de Nambia.
-Señorita no se de que me habla.
-¡Estela, ya deja eso, mejor salgamos de aquí!
-Pero se lo prometí a mi madre...

Quince minutos después, Estela y su amigo de la semana abandonaron la verdulería. Cavilando razones verosímiles que explicaran su fracaso, no entendió como la vida se encaprichaba en hacerla infeliz. No eran los tubérculos lo que la mortificaban, era la suma de lo malogrado de su existencia. Era su familia, sus amigos de fiestas, sus pretendientes, los verduleros, la universidad, la sociedad; finalmente el país entero. “Algún día levantarán una escultura en mi honor y en cada libro de historia universal aprenderán mi nombre”

-Me voy a cambiar de carrera, ¡quiero estudiar Ciencias Políticas!
-¡Estela! En que demonios piensas. – le reclamó su madre. – ¡Dile algo a tu hija Raúl!
-¡Felicidades! Ya nos hacía falta un político en la familia.
-¡No le hagas caso a tu padre! Con la edad desvaría. ¿Porque no puedes estudiar algo normal como tus hermanas?
-Psicología, derecho y odontología ¿te parecen normales? Una va para loca, la otra para ladrona y la última directo al suicidio. ¡No madre! Yo defenderé al oprimido y crearé una ciudadanía donde gobierne la equidad.
-¡Llama al loquero Raúl!-gritó la madre.
-¡Déjala! Si realmente estuviera desequilibrada se iría de bióloga a estudiar tubérculos al África. Agradece mujer...agradece.

"Almandarina"
Mérida, Yucatán

La Despedida

Cada paso que me aleja de ella,
me acerca mas a mi destino;
sombrío sueño de verdades confusas,
soledad ante mis ojos,
dolor bajo mi piel;
y en el sufrimiento de su ausencia,
y la tortura de su recuerdo,
maldigo la vida y el amor;
y en limite de la cordura
abandono la esperanza,
de volverla a ver.

"Kafran Sisan"
Plutoniano Mexicano

Humo


Sinceramente no sé que quiero
tenerte, no tenerte.

Me siento confundido, distraído.

Quiero levantarme a tu lado
no quiero que uses mi camisa.

Intento callar los celos impetuosos
que crecen en tus palabras
humo que besa tu boca
y desespera mi sangre.

Desvelo tu mirada
con mis manos dormidas.

Se me encrespa la espalda
con el frío eco del silencio
tu silencio, incipiente.

No quiero amar ni enloquecer.

tiemblo arrojado de este sueño
despierto arrogante, lejano
y aún en la lengua tu beso.

Sinceramente no se que quiero tenerte, no tenerte

Diego Reyes
México, D.F.

Tomás Eloy Martínez


Camargo no responde.
Aunque siente repugnancia por esas misteriosas secreciones del abdomen de las abejas obreras, pide por la tarde que le lleven un trozo de cualquier panal. Con una lupa, observa una por una las prodigiosas cedillas hexagonales, de paredes fragilísimas y sin embargo elásticas. Le gustaría descubrir, por azar, la larva de alguna reina en ciernes, para clavarle de inmediato un alfiler.
Esa noche no será feliz ni infeliz. La vida se le ha convertido ahora en una sucesión de indiferencias. Quizás algún día, si vuelve a caminar, pase un mes o dos junto al mar y empiece a escribir la novela que desde hace tiempo lleva en la cabeza. Quiere contar la historia de un cantante de voz absoluta, capaz de alcanzar todos los registros, al que una madre satánica, asistida por una tribu de gatos callejeros, le cierra todos los caminos para ser quien es […]

Fragmento de: El Vuelo de la Reina.

martes, 12 de enero de 2010

GALACTIC LOVE



Girando y girando en mi corazón
donde el espacio es enorme y grande
Es mi galactic love la caricia que te conmueve,
Girando y girando estas tú por todo mi corazón
Galactic love una galaxia por explorar,
girando y girando en mi corazón
donde el espacio es enorme,
más grande que tu imagen misma;
es mi galactic love la caricia que te conmueve,
galactic love una galaxia por explorar
Ahora ven aquí y abrázame fuerte,
para que podamos girar y girar
por todo este inmenso galactic love,
e ir cada vez más lejos
en este intenso galactic love,
eternamente hasta que no haya fin.

J.R.C.S.

Colombia

La chica sin edad

No había pasado mucho tiempo desde que la conocí para cuando descubrí que ella no tenia edad, a decir verdad, las últimas semanas me rondaba la sensación de que por algo conocería a una chica sin edad, si me esfuerzo un poco más en recordar, mi memoria se aclara como saber que poco a poco el verano sigue su paso hacía el otoño, así recuerdo aquel día.
El sol se ocultaba lentamente, eran las 8:30 p.m. aproximadamente, entre nosotros la mesa del establecimiento donde nos encontrábamos y un par de helados, uno de chocolate y otro de zarzamora. Ella, que estaba sentada a mi lado, causaba que la gente que transitaba por la calle frente a nosotros, fuera cada vez más difícil de percibir, no podía darme cuenta del entorno, aquel lugar se desdibujaba a sí mismo en tiempo paralelo, deje de pensar en los demás para contemplar lo que mi mente pedía, pensaba en ella, en su mirada (aún teniéndola enfrente).
En la antigüedad la gente comentaba que existía un poder sobrenatural que se generaba cuando una persona pensaba en otra, un poder tan fuerte que era capaz de mover una isla, seguro que hubo tiempos donde aquello era real, incluso he llegado a creer que soy capaz experimentar tan extraño poder, por un momento creo que poseo la fuerza de aquellos hombres durmiendo en mi interior.
Despertó, en ese momento no sabía si en algún punto de la tierra una isla estuviera moviéndose, pero aquel poder del que hablaban en la antigüedad también era capaz de poder hacer desaparecer a la gente, de repente nos quedamos los dos solos, lo increíble es que no me sentía confuso, porque, en cierto sentido, eso me parecía más real que cualquier otra cosa, así que decidí dejarme llevar. Experimente por completo aquel poder antiguo, nadie nos observaba, nadie estaba alrededor, me sacudió una realidad cegadora, noté como un deseo de naturaleza desconocida brotaba desde lo más hondo de mi interior, me sentía como un niño y ella a mi lado jugaba como si supiéramos que nada más debía importar, tal vez dibujamos bigotes de chocolate o no dejábamos de reír, que más importaba. Al abrir los ojos por unos instantes tuve conciencia de existir, me di cuenta al tocarme con la mano derecha que mi labio estaba cubierto de chocolate, ella a su vez sonreía también cubierta de helado, miré a mi alrededor, la gente estaba allí de nuevo, seguían con sus vidas, mientras nosotros jugábamos con el resto del helado como si se tratara de deshacer el tiempo.
Abandonamos la heladería poco después de que el sol se ocultara, después decidimos irnos caminado a la fiesta que unos amigos habían organizado, esa misma noche, no muy lejos de allí. Mientras caminábamos sobre nosotros las estrellas parecían minutos parpadeantes de un enorme reloj en forma de cielo, lo era, lo que me recordó la hora y que tenía que buscar un teléfono público, ya que tenía que hablar a casa para avisar que esa noche después de que todo terminara, llegaría un poco más tarde de lo previsto, entres mis planes estaba pasar el mayor tiempo posible con ella, así que me ofrecí a llevarla a su casa después de la fiesta. Realicé la llamada sin ningún inconveniente. Teníamos tiempo de sobra hasta que ella tuviera que partir, así que decidimos seguir caminando, los carros que pasaban a nuestro lado parecían un hilo de agua continuo sobre la calle. Al llegar al cruce de las calles que nos conducían hasta la casa de la fiesta, se alzaba al una fuente recién remodelada en el centro del camellón, el alto del semáforo detuvo nuestros pasos, justo al lado de la misma, mientras esperábamos el siga del semáforo, el silencio mezclado con el sonido del agua y el paso de los carros me hizo pensar en el tiempo, en las horas que estábamos compartiendo, no quería que lo noche acabara.

- Sabes, me gustaría que no tuvieras edad -dije mientras mi vista buscaba la suya.
- Pues no la tengo -. Su voz sonó tan natural que al verla a los ojos, cuando encontré su mirada, me di cuenta de que no estaba mintiendo.
- ¿Y yo, tengo edad?
- Si tú quieres y piensas que es de esa forma, será de esa forma.

Aquella noche descubrí algo que los antiguos nunca supieron, un misterio que se encuentra más allá de mover islas o hacer desaparecer gente, cuando dos personas se piensan al mismo tiempo, piensan en la misma cosa, pueden causar que del tiempo permanezca en un recuerdo sin duración, esa noche conocí a la chica sin edad.

La fiesta esperaba, pero nosotros nunca llegamos, la noche dentro de la fuente nos condujo la isla que posaba ya sobre sus aguas.

"Samuel Aroche"
Guanatos, México

Un viaje

Abrázame fuerte
déjame abrazarte con fuerza
déjame ver en tus ojos
déjame estar contigo esta noche

las nubes como algodón en todo el cielo
tu mano en la mía
descanso acostado en el pasto
y me doy cuenta que no estás aquí

quiero que sepas que quisiera que el amor
que siento por ti no fuese
como el sol en las nubes reflejado
que poco dura y cenizas al rojo vivo parece

"Giac"
México, D.F.

viernes, 8 de enero de 2010

El cielo (parte 2)

De manera conveniente a solo unos metros de distancia se encontraba una gasolinera con un restaurante, muy parecido a los que el joven veía en las películas estadounidenses en las que los conductores de tráiler acostumbraban desayunar. El nombre del lugar era "El Cielo" probablemente debido a la cercanía con la población del mismo nombre, los pasajeros entraron al restaurante y el joven se limitó a entrar al baño a lavar su cara, notó un agradable aroma a zarzamoras mientras usaba el lavamanos, al salir del baño se dirigió hacia una mesa, en seguida se le acercó una mesera que le recibió con un "Buenos días, mi nombre es Martha" el joven no necesitó ver la carta ya que al entrar vio un pizarrón con el menú y los precios, le dijo "Buenos días Martha, ¿podrías traerme el desayuno?", la mesera le dijo "Te traeré lo mas rico del menú" y mientras sonreía caminó hacia la cocina tan rápido como el paso lento la pudo llevar.

El joven miró alrededor, sintió una tranquilidad enorme, solo al estar ahí notó que los colores del lugar combinaban con el camino de piedras de la entrada, que todos los empleados del restaurante bromeaban entre ellos mientras trabajaban, los asientos eran los mas cómodos que había conocido en su vida, la luz matinal se asomaba entre dos colinas que se encontraban en lo mas cercano al horizonte desde ese punto, los arreglos de cristal en las ventanas causaban un efecto de kaleidoscopio sobre la sala y al llegar al espejo de detrás de la barra inundaba la otra mitad de la sala con una cascada de colores que cambiaban al ritmo que el viento bailaba con los arreglos de cristal. El joven quería empezar a escribir un diario al bajar del camión pero la belleza del lugar le impidió recordar lo miserable que se había sentido horas antes cuando abordó el autobús sin dirección y sin compañía.

El joven deseó con todo su corazón quedarse ahí para siempre, que la lógica abandonara toda razón y que le permitiera permanecer en ese asiento por el resto de sus días, saboreando esa extraña felicidad que jamás había experimentado antes. Después de poco tiempo el conductor del autobús regresó, avisó a los pasajeros que ya podían retirarse, todos los pasajeros apresuraron el paso excepto por el joven, cuando se encontraba de nuevo en su asiento de autobús vio por la ventana como se alejaban de "El Cielo", alcanzó a notar los juegos de luz producidos por el efecto de los arreglos de cristal, miró a su alrededor y notó que en el autobús nada había cambiado, los demás pasajeros no notaron la belleza del lugar.



No percibieron la magia.



"gEEEERa"
Guadalajara, Jalisco, México.

jueves, 7 de enero de 2010

LA IRA

Había estado en pendiente, que las mujeres del pueblo empezaran con los adornos para la fiesta. Muy pocos de los adentrados en el campo, sentían alegría por el suceso. La hija de Chava, Sarita, tenía que unir lazos con un extranjero; extranjero botudo y de muy mala alma, decían las García, dos señoras que en puro chisme se les va la tarde; creerles no me costará.

Iba en tientas, el padrecito, a propagar las últimas para el arreglo del recinto. Una ceremonia que era pura, más pulcra (debía de notarse por los colores), pero he de ahí cuando de bruces al suelo se fue; cuando notó que la mismísima Sarita, se hallaba boca abajo, rodeada de un buen charco de sangre.

"Es que el botudo bien que no la quería, le hizo que la virgen pidiese de su ausencia en la tierra"
"Yo oí por ahí, que le dio un buen balazo, por que no quiso darle su flor antes de tiempo"
"Pa mí que el botudo sólo la quería pa distraerse, pues que se toma, matándonos a nuestra chiquita"

Todo era una cadena de chismes y de palabras cruentas, pero nadie daba razón. Apenas cuatro cuartos de hora, y el padrecito en sí volvió. Tirose de su Biblia y saliendo con rabia en los ojos (más graznidos un cuervo no puede dar), y el padre así grito:

"¡Ése pecador mundano, que profano el cuerpo de esta niña, encuéntrenlo o de Dios en manos de ustedes, caerá justicia, limpia y buena justicia!..."

Bien me cuentan, que llegando a lo que se suponía ser la nueva casa de la pareja, estaba con las puertas a medio guante, como si la hubieran dejado abierta por un buen rato. Hasta el viento ya la azotaba contra paredes, y las cortinas, estaban puestas, como si estuvieran durmiendo y de la luz del día no quisieran ver. A cuatro pasos de la entrada, el cuerpo tirado del botudo, como vil res atropellada, con un agujero en la panza y otros cuantos en la marrana. Pareciese que le quisieran sacar la sangre por hoyitos, ya casi casi por la cabeza, le salía la moronga.

"Que se nos adelantaron, y mataron a este pinche puerco"

Decían en bola los jefes, ya bien puestos con machetes en manos, y con harta sangre caliente hasta por los ojos.

"¡Hay que quemar esta pinche casa, pa que vean que si tenemos pantalones!"

Y ya ahí iban tres morenazos botijones, con las brazas pa quemar hierbas y aventarlas pa dentro, cuando el alma en seco les hizo vuelco, y al Chava encontraran muerto. Muerto bien muerto, por que la parte de abajo de la boca le faltaba, y un plomazo bien metido, entre los ojos del peregrino.

"Ay cabrón dios me socorra, que hay matanza en este pueblo"

Y así pasaron cinco rosarios, cuando en el sexto se apareció una muchachita. De esas que se ven bien comiditas, pero guapas guapas, hasta con rubor en las mejillas. Hasta pareciese que la hubieran hecho a mano. ¡Ay guey! Bonita la muchacha, hermano.

Pero cuando se dirige hacia la iglesia, volteando ella con desdén. Como si miedo le diera que la vieran, pero pues en el pueblo no hay así, ¿quién chingados no la iba a ver?

Postrandose en las puertas de la casa del señor,temblaban sus piernitas que descubiertas iban, pero no de frío, ya que es verano, chance y la niña, de las costas ha llegado. Pero fue bien raro, te cuento, por que entrando a los confesionarios, urgentemente habló de un muerto, y de otros dos que se le cruzaron.

Ya no supe más de ahí, puesto que se le mató solita al padrecito, ahí en el recintito de confesión, puesto que yo oí, ella, atacó vil y a traición. Era mujer del botudo, desde el otro lado había llegado. El botudo bien sabía, que estando casado, en otra muchacha se había fijado. Bien dicen por ahí, no te metas con mujeres malas, yo que sepa quedó ahí, pero las muertes quien no las paga.

Yo me voy ya pa'l arado, por que yo no quiero ver mujeres, ya parece que en este pueblo, puros maricones viviesen.

"Usuario"
Defeño, plutoniano.

El cielo (parte 1)

Una vez un joven viajaba en autobús, no sabía hacia donde se dirigía ni por qué viajaba, no es que tuviera dinero de sobra como para "tirarlo a la basura" en un viaje sin significado alguno, tampoco se trataba de una de esas situaciones donde el estrés citadino nos orilla hacia alguna válvula de escape (para algunos un viaje, para otros disparar desde el techo de un edificio); el joven viajaba sin razón y sin dinero hacia un lugar que ya conocía y que seguramente no le traería ninguna sorpresa.

Pasaron dos horas, durante esas horas leyó dos poemas que jamás pudo descifrar, visitó el baño dos veces, dibujó dos fantasmas y una carita feliz en el vidrio usando la condensación como lienzo y el dedo como pincel; salió de pesca de amistades usando su sonrisa como carnada y su mirada como caña pero nadie en el autobús le regresó la mirada. Notó que la gente a su alrededor si tenían a donde ir, si tenían dinero, tenían compañía y al parecer sí necesitaban una válvula de escape a su vida citadina, el joven imaginó como debía ser la vida de las personas que se encontraban en su campo visual, pensaba "este seguramente trabaja en oficinas, asciende apuñalando por la espalda a los demás" después decía "esa de allá seguramente trabaja como ingeniera en una empresa de computadoras y está harta de estar rodeada por nerds" y "esos de ahí son estudiantes y en cuanto bajen del autobús buscarán drogas".

El joven de repente sintió movimientos extraños en el camión, muy parecidos a la vez cuando tenía 7 años y subió a la rueda de la fortuna con su primo, y el juego mecánico sufrió un percance y tuvieron que estar más de 40 minutos en la parte más alta sin poder hacer nada más que esperar; el joven sonrió por la similitud de su reacción comparada a aquella vez y sintió un movimiento brusco de parar en seco, el chofer dijo "necesitamos gasolina y cambiar una llanta, pasajeros por favor bajen del autobús".

Continuará…
"gEEEERa"
Guadalajara, Jalisco, México.

Las Hormigas


Pero el cenicero puede ser en muchas partes –pensó- . Solo un montón de puchos a medio terminar, se dijo mientras dejaba caer la ceniza del cigarro en cualquier parte. En la habitación has construido muchos de ellos, como pequeños hormigueros regados por diez o quince pies a la redonda, bastiones de esas tus hormigas, las que hoy se retiraron a descansar.

Y no hay veneno…
Y no hay veneno…

¡Una, dos, tres cucharadas!
Cierras el tapón.
¡Que la máquina empiece a funcionar!

¿Habrán de morir todas ellas?
Hormigas fénix
Que de sus cenizas
De su exterminio
De:
¡La mano de Dios!
Escapado han.

Y te vendrán a buscar
Y te van a comer
Sabes bien que entraran por algún lugar
Traspasarán los poros de tu piel
Correrán a por la boca
Las fosas nasales.
Les sentirás por los oídos
Como un zumbido de marcha marcial
De los millones de ellas
Caminándote
Inevitablemente
Invadiéndote
Transportándose por las autopistas internas
Esas llamadas venas y arterias
Si, serán tú.

La noche era fría, según le informaron en esa llamada telefónica, pero la verdad es que de esas cosas ya no se enteraba, solo hasta que la muerte de las extremidades se lo recordaba, y le eran indiferentes esos estados que la gente llamaba “frío” o “calor”, ahora mismo se quitaba la playera como si el verano quemara su espalda. Un par de botellas de tinto chocaron al mover el pie derecho que se empezaba a entumir con el sopor de las horas tiradas en la inconsciencia de aquel sillón viejo y un nuevo montón de colillas apilándose a más, formando un nuevo montículo hormiguero, se hallaba a su derecha mientras otro pequeño volcancito nacía atrincherándolo cada vez mas.
Y así, la luz perdida de algún automóvil madrugador le reveló por un instante la escena de la que era parte, un frío le recorrió la espalda mientras reconocía con terror el sitio del que era víctima, pronto caería el asalto sobre él, una vez más habrían de invadirlo los millones de soldados himenópteros, una vez mas lo conquistarían y con un poco de suerte (para ellas, claro) le invadirían hasta quince años. Podía sentir ya su correr por desde sus adentros, conquistando poco a poco estratégicamente ese campo de batalla orgánico que a no ser por la conciencia era prácticamente indefenso. Ahora sabía bien lo que le habría de ocurrir, sabía lo que venía hacia él, sabía del poder de la Reina, sabía terminaría (como siempre) rindiéndose a ella, sabíase un obrero más de la colonia, dispuesto a proteger a su creadora (desde ahora ella era su creadora) y a dar la vida por ella, sí, sabía lo que haría, sabía que tomaría el teléfono y marcaría ese número fatídico y diría las palabras correctas, esas que la harían sonreír satisfecha, las que la guiarían hacia él, las que la harían llenar de huevecillos su carne que seguirían alimentando la producción de las obreras, y así hasta la conquista final, hasta que el hormiguero andante dejara de ser útil y un día domingo (no se sabía porque tal día) se desplomara con todo el peso de ellas (las hormigas). Las mismas que lo habían elevado a estatus de hogar, ellas de tanto correrle por sus adentros terminarían por tomarlo cual escarabajo hueco y le conducirían hacia ella, la Reina…

Marcó el número mientras miraba una fotografía y sentía todas esas patas subiendo desde sus pies, uno, dos tonos. Hola amor- dijo.


Carlos Neri
Mexicano radicando en Houston, Texas

martes, 5 de enero de 2010

Aviso


Plutón para Planeta se prepara para algo más grande. Bueno estoy viendo con el Chakz la forma de publicar los textos de aquellos que escriben para el blog.
Por lo tanto, si desean que los escritos que manden sean publicados, favor de poner la siguiente leyenda al final:

"Autorizo a Plutón para Planeta, utilizar los textos proporcionados para su publicación en un libro editado por Alma Chacón".

Si ya han mandado cosas con anterioridad, pueden mandar un mail de igual forma autorizando la publicación de sus trabajos anteriores.


Atte:

"Almandarina"

Pasos para escribir una novela. (Parte 2)


-¿Quién?
-Soy otra vez yo.
-Bueno vecino, ¿y ahora?
-No pus, ha de pensar que no tengo llenadera, y que le vengo a proponer otro negocio. Créame que no. Aquí está La Cleo conmigo.
-¿Y a mí eso qué? Sin ofenderla, Cleo.
-No que, a ella ni le importa. Ni habla.
-Está bien. Usted dirá…
-Pus’ que la hermana de Cleo va a parir y no hay como llevarla al hospital.
-¿La llevo al hospital?
-No, ya es tarde.

A la casa de Cleo le faltan cuadros y adornos, hay demasiados espacios vacíos. Creo que le pintaré algunos paisajes o posiblemente bodegones. ¿Será buena idea? Mejor no, nosotros los pobres debemos acostumbrarnos al minimalismo, es más práctico.
Permanezco de pie, junto a la hermana de Cleo, mirándole el rocío que recorre su frente. Dos señoras le ponen una comprensa de agua en la frente, mientras su padre, el vecino y yo, observamos embobados. Una de las señoras, es la mamá de Cleo, la otra es la vecina del segundo piso, quien en sus horas libres es partera. Lo que los otros (que estamos parados como cactos) debemos hacer es tan simple, que se escucha idiota: echarle porras a la hermanita de la muda.

-¿Y por qué yo debo echarle porras?
-Pus’ porque la Cleo es muda. ¡Ya te lo dije!
-¿Y por qué no buscaron otros vecinos?
-¡Luego te andas quejando que nadie te incluye…y no se que tanta chingadera!
-Pues sí. ¡Inclúyanme en las fiestas, no en los partos!
-¡Ya cállense! Parecen pericas.
-¡Ándele, Don Manuel! Luego a ver quien le echa porras a su chiquilla.
-Yo debería estar escribiendo mi novela…
-¡Ya viene! ¡Ándenle! ¡Todos con la porra que les enseñé!
(todos)
“¡Dale chamaca!, ¡Usted puede!, ¡Pújele tantito más! ¡Ahí está! ¡Ya lo veo! ¡Ya lo veo!

He regresado nuevamente a mi departamento, esperando olvidar aquella escena colmada con gritos, sangre y placenta. Adiós a mi charro imponente, no puedo concentrarme más. Adiós a mis primeras palabras aún no escritas, a mi novela entera.
Una parte de mí pide fortaleza, y otra ya se encuentra rendida. Debo ser tenaz. ¿Acaso al primer infortunio abandonaré el navío? Nunca. Paciencia, ella lo puede todo. No ha amanecido, no es momento de pensar en las contingencias que acarrea el día. Todavía queda algo de noche, todavía puede existir el charro de mirada penetrante.

¡No puede ser!

-¡QUEEEE! ¡QUE DEMONIOS QUIERES!
-No pus’ yo venía a decii….

Entonces siento como mis manos aprietan su cuello con una fuerza monstruosa. Mi cara está roja de ira, los dientes me crujen y los ojos me lloran. No puedo más, el vecino me ganó, estoy en el suelo, esperando a que me diga otra de sus sandeces.

-¡Oiga! ¿Pero qué le pasa? ¡Casi me mata!
-Vecino, ¿es que algún día usted deja de joder?
-Yo solamente le traía la tarjetita de felicitación para el chiquillo de la hermanita de Cleo. ¡De saber que así me recibiría, ni me acerco a su puerta!
-¡Démela! Ahorita la firmo.
-Cambiando de tema, me quedó la curiosida’ ¿Y como de qué es su novela?
-De alguien que compra un barco y se muda a una isla desierta.
-¿Y eso vende?
-No lo sé.

"Almandarina"
Plutón.... Yucatán, México.

DEDOS DELGADOS

Siempre me gustaron tus manos. Y no
porque fueran estéticamente lindas ni
nada por el estilo, de hecho eran
bastante, como decirlo, extrañas, poco
comunes. Eran demasiado delgadas,
tanto así que a simple vista se podría
apreciar con claridad los huesos de
éstas.
Al igual que tus venas, que también
resaltaban de una manera poco usual,
de hecho sobresalían de sobremanera
cada vez que cerrabas el puño.

Sin embargo tus manos tenían un
encanto que me atraía, un encanto que
nunca llegué a comprender del todo. El
solamente ver la imagen de ellas
haciendo cualquier actividad rutinaria era
todo un espectáculo para mí, el cual
me fascinaba contemplar cada vez que
sucedía. Hasta la actividad más simple
hecha por esas manos era realzada de
manera increíble y no sólo porque éstas
me parecieran fascinantes, sino por los
movimientos que realizaban cada vez
que ejecutaban alguna tarea, sin
importar que tan sencilla fuese ésta, ellas
parecían realizarla con gran delicadeza y
de una manera poco normal.

Todavía recuerdo la primera vez que
toque tus dedos, al contrario de lo que
me pude haber imaginado, eran bastante
fríos, pero en realidad los sentí tan míos,
tan parte de mi ser, tan complementarios
a mi persona, que en verdad no los quise
soltar, quería moldearlos para que se
adhirieran a mi cuerpo para siempre, que
permanecieran dentro de mí y jamás se
escaparan, mas sin embargo ese
contacto no duró mucho, después de
todo fue el primero.

Los días que siguieron después que
toqué tus dedos fueron extraños. Ambas
palmas de mis manos empezaron a
actuar de manera bastante inusual.
Inconscientemente mi mano derecha
parecía cerrarse sola, como si estuviera
agarrando algo y no lo dejara soltar por
nada en el mundo y consecuentemente
mi mano izquierda realizaba la misma
acción, como si estuvieran en perfecta
sincronía, al igual que la nota está
apegada al sonido y la luz, a la visión,
mis manos se apegaban a mis más
bajos instintos.

Sin más premura después de
percatarme del fenómeno que se
suscitaba en mí, decidí que era tiempo
de volver a verte, para esto en vez de
llamarte o algo parecido elegí tomar el
elemento sorpresa como opción y
seguirte a tu hogar, para un efectuar un
encuentro “no planeado”.

Siempre son mejores las sorpresas, al
menos eso pienso yo, y de esa manera
se suscitó nuestro encuentro,
“sorpresivamente”. Tú doblabas la
esquina mientras yo “inesperadamente”
pasaba por la calle aledaña, lo cual hizo
que misteriosamente nuestros cuerpos
chocaran.

Al verte la cara de molestia al chocar
conmigo e inmediatamente la de
sorpresa al reconocerme, supe que todo
sería fácil, después de todo siempre te
creíste más lista de lo que realmente
eras, lo cual era tu estupidez más
grande.

Conforme al plan comencé una
conversación como si yo también me
hubiese sorprendido al verte, pregunté y
contesté trivialidades y mientras mi
lengua articulaba palabras sin sentido,
tus ojos me veían desconcertados y los
míos veían tu sonrisa que me invitaba a
hacer algo más.

Me dejaste pasar a tu hogar porque,
para mi suerte, una estrepitosa tormenta
cayó mientras charlábamos afuera. Tu
vivienda no era muy grande, aunque sí
era acogedora, tenía cierto encanto
maternal, más, sin embargo la atmósfera
escondía algo más y eso me agradaba.

Mientras contemplaba tu casa me
ofreciste una taza de café, no me negué
y proseguí mi platica sobre cosas sin
sentido mientras tus delgadas manos
removían tu chamarra de tu cuerpo, yo
sabía que hoy mismo serías mía.

Decidimos proseguir la plática en la sala,
el agua no cesaba de caer afuera, y tú
no cesabas de mostrar tus señales de
nerviosismo, después de todo si algo
sabía hacer bien era intimidar, y tú eras
presa fácil.

Mientras la plática seguía su flujo mi
cuerpo empezó a acercarse más al tuyo,
poniendo especial atención en tus
manos. Era como una danza de algún
ritual antiguo, en el que poco a poco
ambos nos íbamos acercando, para
finalmente extasiarnos a nosotros
mismos, al encontrar nuestra piel junta.

De pronto tomé tu mano, de manera
rápida y fuerte, como cuando el león
agarra a su presa. Tú te sorprendiste,
mas después suavice mi toque con una
delicada caricia mientras que mis labios
se acercaron a los tuyos, y no me los
negaste

Te hice mía, te tuve entre mis brazos, te
desnudé lentamente mientras tú
respondías acorde a mi llamado, a la
orquesta que había compuesto, a esto
que había construido, esto que había
hecho y de lo cual era arquitecto, pero
claro, sin soltar tus delgadas manos.

Te hice mía una y otra vez, no pude
evitarlo. Al sentir como tus manos me
tocaban, sentía la gloria descender sobre
mi cuerpo. Todo el tiempo te tuve
dominada, te movía donde me pareciera
placentero, te tocaba donde me
intrigaba, te soltaba y agarraba y no
dejaba que te fueras. Una experiencia
realmente extraordinaria.

Pero tenías que ser tan estúpida,
te dejaste llevar tan fácil, fuiste tan dócil a
mis planes, tan obediente a mis
órdenes, que olvidaste tus compromisos,
olvidaste tus promesas y olvidaste tu
realidad.

La puerta de la habitación se abrió
precipitosamente y al azotar ésta contra
la pared, una figura llena de odio y con
un gran sentimiento de traición, engaño
y furia blandió un cuchillo sobre mi
cuerpo y rasgó mi espalda de manera
superficial.

Todo sucedió tan rápido que no me dio
tiempo de reaccionar y al darme cuenta
mi sangre ya chorreaba por el piso y tus
alaridos y disculpas eran lo único que
podían percibir mis oídos.

De nuevo la figura se postró ante mí pero
está vez tuve el tiempo suficiente de
reaccionar, y sacándolo de equilibrio, lo
golpeé en la rodilla para que cayera al
suelo en un sólo movimiento.

Estando de pie pude desarmarlo en su
intento desesperado de contraatacar, le
quité el cuchillo y lo lancé lejos, nunca
me gustaron las armas.

Mis puños empezaron a golpear el
rostro de este sujeto con toda la fuerza
de que era capaz. ¿Cómo este sujeto se
atrevía a agredirme en mi momento de
gloria? ¿Cómo se atrevía a lastimarme
estando con lo que hice mío, con lo que
seduje y tomé para hacerme dichoso?
¿Cómo era capaz este imbécil de
atacarme por la espalda y de sorpresa
sin que saliera con la suya?

Lo golpeé una y más veces, incluso
después que dejó de respirar mis
manos seguían haciendo esta tarea
mecánicamente, mejor dicho
instintivamente. No quería volver a este
cabrón, quería que mis manos se
llenaran de sangre, quería que diera asco
cuando lo vieran muerto, no merecía
siquiera ser reconocido por su madre
cuando viera su cadáver, y no paré de
golpearlo.

Pero repentinamente, sentí un frío en mi
espalda que desgarraba lentamente todo
mi interior, volteé lentamente y te vi
desnuda, sollozante y confundida, con el
cuchillo en tus manos usándolo para
apuñalarme una y otra vez.

Siempre fuiste muy estúpida, muy
estúpida. De pronto dejaste el cuchillo y
mi cuerpo cayó al suelo, intentando
reaccionar pero me era imposible, no
podía moverme ya, más sin embargo
seguía vivo y te veía confundida y
desgraciada.

Pero viste que todavía respiraba y en un
momento de odio, desenfreno y locura
terminaste tu labor y apretaste con
todas las fuerzas de tenías dentro, mi
cuello con tus dos manos. ¡Oh! tus
manos, inclusive en mi calvario de dolor,
fueron como una salvación el que me
tocaran inclusive si éstas fueran aquellas
que originarían mi muerte, ¡oh tus manos!
tan delgadas y frágiles incluso parecía
que no sabían lo que hacían, como si
alguien de mayor poder les dijera que
hacer y no pudieran hacer más que
sucumbir a esta fuerza superior a ellas,
eran tan ingenuas, tan delicadas,
realmente no sabían lo que hacían, pero
al final, cumplieron su cometido y ambas
dieron fin a mi vida.

Pero en verdad no me puedo quejar,
realmente sería un demente si me
quejara, fue la gloria morir a merced de
ellas. Después de todo siempre me
gustaron tus manos.


"Pequeño Pavo"
México D.F.

Tu lejanía

Acostado en el pasto veo el sol
ocultándose lejos de mí por encima de todo
muriendo lentamente,
dando su último grito sobre las nubes
las cuales al escucharlo arden
como el fuego.

Y quedan solo cenizas
un lejano recuerdo de llamas brillantes
que reclaman extinción de su existencia
así poco a poco la noche y su obscura
manta me cubre y borra mis recuerdos de ti.

"Giac"
México, D.F.

domingo, 3 de enero de 2010

EL DIA QUE DECIDISTE VOLVER


El día que decidiste volver,
con tu cara mirando al suelo,
con tus bellos ojos, grises de dolor
entre sollozos musitaste,
mil y una palabras de amor;
y yo, con el corazón dolido,
y el alma llena de rencor;
destrocé tus ilusiones
al decir que no;
el día que decidiste volver...
con tu inmensa tristeza,
tuviste que partir.

"Kafran Sisan"
México

Pasos para escribir una novela. (Parte 1)

He decidido que hoy es el momento de empezar a escribir mi novela. La he postergado desde hace tanto tiempo, que mis primeras ideas se han ido desvaneciendo. ¡Maldita desidia!, ¡Maldita falta de voluntad! ¡No más! Ahora solamente veré al frente y las palabras fluirán en mi cabeza como en tiempos de inundación, cuando los ríos se desbordan y entonces no hay más que hacer, sino acampar en el tejado esperando a que la tormenta se acabe.

¿Quién podrá ser a esta hora?

-¿Quién toca?
-Hola.
-¿Qué pasó vecino?
-Déjeme le cuento una cosa bien rara que me ocurrió.
-Oiga vecino, no quiero sonar pedante pero encontré como ocupar mi tiempo.
-¡Zaz! No pues, ¿en que o que?
-En mi libro, bueno....intento escribir una novela
-¡Ah, no pus! De esas cosas yo ora si no se nada.
-Por lo mismo, necesito mucha concentración, mis ideas deben enfocarse únicamente en la novela.
-Uste’ se lo pierde, yo que traigo un chisme bien candente y me desprecia. Entiendo que hay que llenar la barriga aunque sea con frijoles, pero la historia está buenísima…
-Pues sí vecino, por culpa de los gringos hasta a nosotros nos llegó el hambre. Ahora quiero ver si me dan unos centavos extra por mi novela.
-Si pues sí, la patria está pobre.
-Bueno, tampoco quiero despreciarlo. Digo, ya hizo un esfuerzo bastante grande en venir a tocar mi puerta a esta hora tan imprudente… ¡Cuéntelo entonces!

Ahora me encuentro leyendo un libro de medicina tradicional en casa de mi vecino. ¿Por qué carajos escuché su chisme candente? ¿Por qué no seguí con mi novela? Supongo que la respuesta sería el maldito papel verde, ya me había acostumbrado al pan y queso de todos los días, hasta compré mi bandera francesa para no sentirme tan miserable.
Dentro de unos minutos va a llegar el opulento señor Wallace a gastar su dinero en nuestro milagroso producto curativo contra el cáncer de próstata. En realidad no es un producto, más bien, se trata del vecino y yo bailando con unos penachos hechos con plumas de guajolote alrededor de un círculo de velas blancas. Luego nos tiramos harina blanca en el rostro, rompemos unos huevos contra el suelo, chillamos en un idioma extraño y cacaraqueamos. Por supuesto este ritual no aparece en el libro de medicina tradicional, porque ni el vecino, ni yo, tenemos tiempo de buscar la cura contra el cáncer de próstata.

-Hello. Is this the shamanic hospital?
-You must be Mister Wallace.
-That’s right! And you know why I came here.
-Yeaaa, Yes.
(En un tono más bajo)
-¿Qué tanta cosa dice ese tipo?
-Que ya vino por su cura o esa farsa que le vamos a vender.
-¡Ah! Ta’ bueno. ¿Ensayaste la coreografía?
-Después de la cacaraqueada me perdí.
-Na’ más sáltele pa’atrás y mire al techo.
-We are ready Mister.
-¿What do I have to do?
- Just take off your clothes and stand up in the middle of that circle of candles.

Por ver a un gringo ‘empelotado’ como diría mi vecino y hacer una serie de ridiculeces, me llevé está noche dos mil quinientos pesos. Tal vez debería ahorrarlo para mudarme a otro departamento o emplearlo en romper la dieta francesa y deshacerme de este borborigmo de hace meses. En fin, eso será mañana, porque hoy aún el búho está despierto, y queda tiempo suficiente para comenzar a escribir mi novela. Ya imaginé a mi protagonista, un hombre alto, de ojos negros, con traje charro. Los botones del traje serán de oro y va a adornarle la cabeza un enorme sombrero blanco. Y su sonrisa, esa derretirá icebergs, alegrará a millares, convertirá a los infieles e iluminará las lóbregas mansiones de rabiosos enclaustrados. Él tiene que llevar un nombre imponente, seductor…algo grandilocuente, algo como Don…

Pero ahora ¿quién diablos toca a esta hora?

CONTINUARÁ...


"Almandarina"
Plutón.... Yucatán, México.

Fragmento de "La Real Vida Real"


El AMOR ES MI CASA



EL AMOR ES MI CASA EN LA QUE PUSE MI DINERO EMOCIONAL PARA CONSTRUIR. ES FÍSICA, ES SÓLIDA, PERO TAMBIÉN NO ES. DONDE ALCANZARTE ES SUBIR LAS ESCALERAS, ENCONTRARTE ES ABRIR PUERTAS, TOCARTE ES TRABAR EN LA COCINA Y BESARTE ES COMER. Y AHORA MI CASA ES TU CASA: NUESTRAS PALABRAS SON EL TECHO QUE NOS PROTEGE DE LOS AJENOS. ¡SOMOS LA CASA QUE SOÑAMOS SER! NUESTRAS DULCE PALABRAS PINTAN LA FACHADA DE NUESTRO VINCULO, PROTEGIENDONOS DE LA TORMENTA DE LA URBANIDAD.
ABRAZAME AHORA Y CONSTRUYAMOS UN MURO ¡QUE EL VIENTO DEL PREJUICIO PRETENDE DERRUMBARNOS!
PUES NADA MAS FUERTE QUE EL AMOR: DEFINITIVAMENTE EL LUGAR DONDE SOÑAMOS VIVIR.



"JOHN THOR PROVOLON INGIMARSSON"
plutoniano argentino