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lunes, 1 de febrero de 2010

Agua y Jabón




El señor Román Esmerado contaba con un armario repleto de camisas que jamás habían visto la luz del exterior; probablemente sólo tenían memoria de cuando formaron parte del inventario de alguna tienda departamental o bodega. Tal vez, de uno entre los 65 cumpleaños en el que Don Román las recibía entre sus brazos y modelaba con galanteo a sus familiares y amigos la prenda, que exclusivamente sería tocada por los ojos humanos esa milagrosa vez.
Los amigos le preguntaban a Don Román por aquellos regalos que tanto esmero y dinero (sí, sobre todo dinero) costaron. ¿Donde esta la bonita camisa de rayas azules que te regalé?, era la pregunta que todo conocido del señor Esmerado tenía la obligación de reproducir entre el meollo de cogitaciones. ¿Porque siempre traes esa playera rosa? era parte del repertorio de sus familiares. Las respuestas merecían asomarse junto a los enigmas oscuros y sorprendentes de la historia universal.
Y ocurrió lo impensable, Don Román iluminó a la señora Pastora con la respuesta más buscada durante 65 años.
- Román, ¿qué no le gustó la camisa amarilla que le regalé?
- ¡Ay, Pastora! Pasa que tengo un gran problema.
- No me diga que se la robaron.
- Nada de eso, verá...no encuentro detergente para lavarla.

¿Qué?... ¡No encuentro detergente para lavarla! Una brizna comparada con un elefante, la luna, el sol, la vía láctea o hasta el universo. Bueno, exageré, tampoco hay que comparar la inmensidad con lo pasajero. “En la etiqueta vienen las indicaciones”
Don Román entró a su casa conmocionado por la respuesta tan directa de la señora Pastora. No porque fuera algo que no formara parte de los conocimientos básicos de todo Homo Sapiens Sapiens, por algo Neardenthal no es. Si las instrucciones vinieran en todas las etiquetas de las camisetas, no tendría ciento veinte prendas hacinadas en su guardarropa.
Anselmito, un loro cabeza amarilla; fiel compañero del señor Esmerado, miraba a su dueño con bondad. La preocupación deformaba el rostro de Don Román y él no podía estar ahí detenido sin decir palabra alguna. Una de las características de los loros cabeza amarilla es la fama de buenos habladores, la misma naturaleza le pedía que ilusionara a su amo. “AGUA Y JABÓN”. Don Román giraba su ansioso rostro a la jaula de Anselmito. ¿Qué has dicho? “AGUA Y JABÓN” repitió el loro. Román Esmerado en la vida enseñó a su loro cabeza amarilla esa frase. ¿Cómo era posible? “AGUA Y JABÓN” otra ves las mismas palabras del pico de Anselmito. Y para rematar guiñó el ojo derecho. Así es, el loro cabeza amarilla, un pájaro que no mide más de 40 cm había dado la sentencia final. “Sabiduría de loro”, caviló Don Román. Debía tener razón, pues es bien sabido que los seres pequeños son grandes expertos. Al menos Doña Pastora siempre predica esa letanía.
Don Román Esmerado ya podía abandonar el Malvestiti, su segundo apellido, y ahora vestirse con las ciento veinte camisas aún sin estrenar que permanecían guardadas como si fueran parte del tesoro de un pirata. Lo único que le preocupaba ahora, era como le haría para almidonar tantas camisas.

"Almandarina"
Mérida, México

viernes, 22 de enero de 2010

(Sín título) Continuación... parte 2

Estela no había sido la primera excéntrica de la familia que se había incorporado a una lucha social por culpa de un arranque “cuasialturista”. Su abuelo Miguel formó parte de las filas revolucionarias cuando no pudo criar gallinas que pusieran huevos de oro como en los cuentos populares occidentales. Por más especies de aves que cruzó y experimentos faltos de conocimiento científico; en absoluto logró su propósito. “Juro unirme a las fuerzas de Villa si esta gallina no pone huevos de oro”; fue la última sentencia que pronunció antes de abandonar a su esposa Amelia para cambiarla por un fusil. La pobre mujer lloró una semana completa por la desgracia que caía como tormenta en su hogar. No tenía dinero y sus siete hijos se morían de hambre, lo único que la salvó de la inanición fue el peral que crecía a unos pasos de la casa. Logró subsistir; pero sólo dos de los pequeños sobrevivieron, Ramona y Humberto.
Su desgracia aumentó cuando llegaron noticias de su marido y sus recientes mujeres. Tenía dos en Nuevo León, una en Veracruz y otra en Tamaulipas, pero ella seguía siendo su legítima esposa. Una mañana Amelia despertó decidida a enterrar el recuerdo de su marido, estrujó a sus dos hijos entre sus brazos y tomó con ellos un tren rumbo a Puebla. Se instaló en Tehuacán en la casa de su tía Nuria, una viuda que vivía de la herencia de su esposo. La tía Nuria dejó que Amelia ubicara en el piso de abajo una pastelería que durante muchos años se encargo de proporcionarle al país los mejores postres. Había días en que un olor a avellana invadía los pasillos, otras veces eran fresas, pero el olor que más le gustaba a Ramona emanaba del chocolate. La pastelería de Amelia era conocida en todo el centro de México, gente desde otros estados le hacía encargos y le pagaban una cantidad bastante considerable, especialmente por su postre de chocolate.

Cuando Carranza se convirtió en el nuevo presidente de México, Amelia ya había juntado una gran cantidad de dinero. Tenía pastelerías dispersas por todo Puebla, aunque la central seguía estando en Tehuacan, donde ella vivía. Un viernes, mientras decoraba un pastel de tres leches, con merengue blanco, un hombre vestido de traje militar color gris cubierto de botones y emblemas dorados se detuvo en el aparador y solo pudo dejar salir la palabra: “Regresé”. Amelia lo miró, era el comandante Miguel “Dorado”, ese mismo hombre que hace tanto tiempo dejo a sus hijos morir de hambre en una casita frente al peral. Los ojos de Amelia se encendieron como si todo un bosque estuviera ardiendo en llamas, entonces tomó el pastel de tres leches y lo lanzó contra el pecho del comandante, luego sujetó una bolsa de harina y la reventó en la cara de su marido, lo mismo hizo con todo lo que encontraba a su pasó; la repostería parecía estar invadida por objetos que volaban de un lado a otro, ollas, mazos, fresas, chocolates, limones. Cuando Amelia se detuvo fue porque ya no había algo más que aventar.

-¿Pero mujer, porque me tratas así?
-Por tus estúpidas gallinas, por dejarnos a mí y a tus hijos morir de hambre, por cambiarme por no se cuanta mujer...
-Si vieras lo mal que me siento Ame, me perdonarías. Estoy muy solo. Tú eres mi panacea.
-¡Lástima!, ¡Eso lo hubieras pensado antes de ir tras Villa!

"Almandarina"
Mérida, Yucatán.

sábado, 16 de enero de 2010

(Sin Título Aún)

Encontré unos bosquejos de algo que estaba escribiendo hace mucho pero nunca pude acabar; el plan es que este texto termine siendo algo útil, tengo algunas partes más sin embargo me estanqué. Veremos si esto puede progresar; mientras aquí les dejo la primera parte, capítulo o lo que sea.

Parte 1

Las tribus africanas que habitan los grandes desiertos han desarrollado un sistema de recolección del agua muy eficaz. A veces la lluvia no aparece hasta después de varios meses de sequía, convirtiendo a estos pueblos en grandes observadores. Ellos obtienen el líquido vital por medio de tubérculos. Para esto es necesario escarbar la tierra, veamos la técnica que utilizan...

“Hummm...tubérculos. Se ven tan jugosos...Ummm...tubérculos”.

-Mamá, ¿por qué aquí no hay tubérculos?
-¡Ay! Estelita, ¿Cómo lo voy a saber?
-En la tele unos hombrecillos tomaban agua de tubérculos...Se veían tan contentos.
-¿Quiénes?
-Pues los hombres, ni que los tubérculos. ¿Existen tubérculos sonrientes?
-¡Mijita! ¡Aquí solo hay sandías y que te aprovechen!

Estelita se encerró en su cuarto al saber que las sandías acaparaban el mercado de los alimentos sustanciosos y no los tubérculos. Era la segunda desilusión más grande de su infancia; la primera fue cuando los Reyes Magos le trajeron un conejo de felpa en lugar de la máquina de helados que tanto había deseado. De ahí en adelante, Estelita fue creciendo rodeada de frustraciones porque las mujeres no eran iguales a los hombres, porque la población mundial prefería a los perros y no a los gatos, por el dinero, por los socialistas, por la religión, por el cielo y el infierno, por el Papa, por los apóstoles, por el Espíritu Santo, por la Santísima Trinidad, por el Perpetuo Socorro, por todo lo que terminara con el sufijo ísimo...

Cuando Estela cumplió dieciocho años, ingresó a la universidad más costosa de la ciudad. Tenía por amistades a los hijos de burgueses pudientes, políticos y empresarios. Más al parecer el dinero no era suficiente; sufría de intensos dolores de cabeza causados por la abulia que le producían las conversaciones con ellos. Un día se dio cuenta que los mareos no los causaban sus amigos sino el licor, fiel acompañante de sus reuniones. Sumergida en sueños veía a los hombres del desierto raspando tubérculos, luego estos apachurraban los montoncitos de fibra obtenidos, dejando escurrir el agua entre sus manos para luego bañarse los labios con aquella cascada refrescante. Una sed enorme invadió el cuerpo de Estela, haciéndola salivar como si hubiera visto un iceberg en medio de monumentales dunas de arena.

-Soñé con unos tubérculos...
-Ya vas a empezar con esas cosas hija, aquí solamente hay sandías.
-Lo sé. Pero si los hubieras visto.
-¡Entiéndelo de una vez, las porquerías esas nunca van a llegar a nuestro país!-gritó la madre de Estela.
-Pues así tenga que mover cielo y tierra, cambiar la política del país o fundar una nueva religión, verás como si llegan los tubérculos a México.


-¡Le digo que no es papa, ni remolacha! Son otros tubérculos provenientes de Nambia.
-Señorita no se de que me habla.
-¡Estela, ya deja eso, mejor salgamos de aquí!
-Pero se lo prometí a mi madre...

Quince minutos después, Estela y su amigo de la semana abandonaron la verdulería. Cavilando razones verosímiles que explicaran su fracaso, no entendió como la vida se encaprichaba en hacerla infeliz. No eran los tubérculos lo que la mortificaban, era la suma de lo malogrado de su existencia. Era su familia, sus amigos de fiestas, sus pretendientes, los verduleros, la universidad, la sociedad; finalmente el país entero. “Algún día levantarán una escultura en mi honor y en cada libro de historia universal aprenderán mi nombre”

-Me voy a cambiar de carrera, ¡quiero estudiar Ciencias Políticas!
-¡Estela! En que demonios piensas. – le reclamó su madre. – ¡Dile algo a tu hija Raúl!
-¡Felicidades! Ya nos hacía falta un político en la familia.
-¡No le hagas caso a tu padre! Con la edad desvaría. ¿Porque no puedes estudiar algo normal como tus hermanas?
-Psicología, derecho y odontología ¿te parecen normales? Una va para loca, la otra para ladrona y la última directo al suicidio. ¡No madre! Yo defenderé al oprimido y crearé una ciudadanía donde gobierne la equidad.
-¡Llama al loquero Raúl!-gritó la madre.
-¡Déjala! Si realmente estuviera desequilibrada se iría de bióloga a estudiar tubérculos al África. Agradece mujer...agradece.

"Almandarina"
Mérida, Yucatán

jueves, 24 de diciembre de 2009

Las ventajas del manicure (parte 3 y final)

(3)

“Por favor deje su mensaje al escuchar el tono”
-Álvaro, necesito tu ayuda, tengo un gran problema. Llámame.

Miraba a Marissa con asombró ¿Cómo le habrá hecho para escaparse? ¿Qué demonios lee? Memín Pingüín. Luego veremos a las personas caminar por la calle con camisas con: “Memín Pingüín, Héroe Nacional”. Héroe Nacional, mis polainas, y eso que no las uso, pero no importa. ¿Qué hizo de relevante el Memín ese? Nada, o como diría mi ex-maestro, Josefino, no hizo algo.
-¿Y cuál es el problema?
-Ese- le respondí a Álvaro, mientras señalaba a Marissa con el dedo.
-Yo no le veo ningún inconveniente, al contrario me parece una mujer perfecta.
-¿Perfecta? No la conoces.
-Bueno vamos a mi departamento y ahí lo discutimos, no quiero estar a media calle peleando.

¿Como le hace tanta suciedad e inmundicia para caber en un espacio tan pequeño? El departamento de Álvaro parecía ser un criadero de porquería. Usaba las cubetas de pintura como sillas, la caja de la TV como mesa, las botellas de cerveza eran los adornos florales y la televisión servía de acumulador para la ropa sucia. Imagino que las ratas y las cucarachas eran las mascotas, para ellas esto debía ser el paraíso. Opté por omitir la imagen mental de la cama, no quería otórgale material de calidad a mis pesadillas. Cuando Álvaro me preguntó donde iba a dormir, preferí el insomnio a entregarme al sueño, debía vigilar que los insectos no me usaran de nido. Y mientras Álvaro y Marissa se encerraban en la recámara yo hojeaba los cuadernos viejos de apuntes literarios. “Diario” Es raro ver a un hombre con un diario. Sin pensarlo dos veces me decidí a hojearlo, además eso me iba a mantener despierta.

Porque no quisiste hacer fuego
con nuestras miradas,
ni siquiera celos despierto,
mucho menos cariño incierto.

Tus ojos no me miran
Y yo deseo tu cuerpo,
Mas tú no me das un beso

Tus ojos me miran
Únicamente con tedio
Por no saber si me quisiste,
O de quererme te arrepentiste

¿Debo acaso seguir esperando
o morirme en el intento?

Me lo dedicó a mí. Álvaro enamorado y precisamente de alguien como yo, simplemente no era algo fácil de digerir. Y al mismo tiempo, mientras pensaba en un futuro con él, éste al parecer dejaba a un lado sus poemas para ofrendarle nuevos versos a Marissa. Ni José Arcadio y Rebeca hicieron tanto escándalo en Macondo, los superaban los gritos provenientes de la recámara. Tapé mis oídos para que no me explotaran. “Me amaba, si como no” En ese instante reaccioné ante el engaño, Marissa no era la mujer sabia como yo creía, leía únicamente historietas, mascaba chicle como camionera, se había escapado sin preocuparse por buscar un atuendo para encubrir su identidad y se acostaba con el primer hombre que le ofrecía asilo. Marissa era una zorra y punto final. Y Álvaro un hombre pensante pero justamente con el cerebro que tenía entre las piernas. “Basta de tanta mugre, estas han sido las peores vacaciones de mi vida”. Y así sin despedirme, salí del departamento, matando cucarachas con los pies, cerrando la puerta de un episodio tan absurdo como el día cuando Misko se convirtió en director de la facultad.

-Y dígame señorita, que barniz le ponemos a esas uñas.
-Rojo, a mi esposo le encanta ese color.
-Excelente decisión, precisamente me acaba de llegar un tono...
-Está precioso, le voy a decir a mi Susie que lo vea también. ¿Como me luce?
-Ratita a ti todo te queda incre’.

“Señoras, a ver un poco de silencio para escuchar las noticias”

“Ayer las autoridades federales capturaron a la amante del narcotraficante Zamir Abud, implicada en la muerte del juez de la suprema corte... Todo fue una coincidencia, pues los vecinos del departamento 244 llamaron a la policía debido al escándalo que provenía del interior. Los oficiales jamás se imaginaron encontrar a Marissa García en una situación tan comprometedora”

-La cacharon en la maroma- dijo el estilista.
-A ella y al exconvicto. Ese hombre mató al director de su carrera o algo así me chismearon; Susie, hacemos bien en no mezclarnos con ese tipo de gente.
-Terminé con sus manos Doña Paula, ya no puedo seguir con sus pies.
-¿Pero porque, niña?
-Debo ir alimentar a mi gato. Lo dejé sin comer esta mañana.
-¿Y como se llama?
-Misko II, porque el primero murió hace mucho tiempo.


"Almandarina"
Yucatán, Méxicooou

lunes, 21 de diciembre de 2009

Las ventajas del manicure (parte 2)


He pasado once años de mi vida en una celda, culpada por asesinar al director, Álvaro también está preso. Los dos esperamos algún día ser absueltos de cargos tan absurdos, pero en un país como el nuestro lo imposible se hace tangible. Durante el transcurso he soportado a mujeres viles, mediocres, insípidas y sin cualidades; por otro lado hay idiotas como yo pagando crímenes sin sentido ni culpa.
Ayer conocí a Marissa, una presidiaría condenada a cadena perpetua, me hablaba como si rozara mis pensamientos, poseía una inteligencia solitaria, única, de la cual yo no tenía anterior conocimiento.

- La vida es un mar de confusiones que parecen tener sentido.
-¿Te parece creíble estar presa por matar a un gato?
- Para mí, pocas cosas parecen funcionar como deben.
-Ni siquiera fue mi culpa, él se asfixió debido a su obesidad.

(2)

Un noviembre dejé la cárcel y tres meses después Álvaro retornó a la realidad conmigo. El absurdo mundo sin barrotes donde muchos permanecen tras las varillas de la enajenación. Sin dinero y con una carrera universitaria a medias me aventuré en busca de trabajo y obtuve el puesto de asistenta ejecutiva (o secretaria, pero ahora ya no se les dice así).

“No, no me gusta nada”.

-¿En donde cabe ser condenado por matar un gato? Además, asistente ejecutiva parece muy simple, ¿porque no mejor manicurista?
-Es ficción, no tiene porque suceder en la realidad. Las personas aman a los perros y a los gatos, para muchos sería un crimen. Y no quiero escribir acerca de una manicurista.
-¡Te digo como hacerlo mejor! Lo del gato no me disgusta, pero la vida de una secretaria suena muy aburrido.

Un noviembre abandoné la prisión y tres meses después Álvaro fue liberado. Comenzar una vida en un mundo enajenado, sin un peso, ni estudios universitarios, no fue tarea fácil. Un muchacho me dio el puesto de manicurista (y pedicurista) en su estética Chic style. Y prefiero no describir las manos de las mujeres, porque más infames me resultaron los pies. Tratándose de cosas desagradables, soportar señoras adineradas con la mentalidad de un simio, no era preferible a estar en la penitenciaría con Marissa y las carceleras hombrunas.
Ahorré 5,000 pesos, planeando unas vacaciones de la moda, el esmalte, las uñas, los callos y los juanetes. Preparé mis maletas, guarde la ropa de verano, un sombrero para cubrir los rayos del sol, las sandalias y una cámara fotográfica technicolor. Pasando la tercera caseta de la carretera con cuota, anocheció. La luna, las estrellas y las luces del coche iluminaban el camino, y la canción “Here comes the sun” se repetía por cuarta vez. “Debí traer más música”. De pronto visualicé el perfil de alguien pidiendo “aventón”, considerando las posibilidades que pudiera tratarse de un asaltante o de un policía tomé la decisión de hacer mi buena acción del año.

-¿Y ahora que piensas? ¿Suena mejor?
- ¿Quiénes cantan “Here comes the sun”?
- Los Beatles.
- ¿Porque no escucha algo más actual?
-Son los Beatles, ¡eso no lo voy a cambiar!

Abrí la puerta del automóvil, y deje a la silueta transformarse en una imagen nítida. “Marissa”. Mi ex-compañera de celda, aún con el uniforme gris y una chamarra (en pleno verano) intentando pasar desapercibida. “¿Que hago” me preguntaba una y otra vez.


Continuará...

"Almandarina"
Yucatán , México.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Las ventajas del manicure (parte1)

“Despierto, de pronto me encuentro inconsciente, mi cuerpo inmóvil mientras la bruja está viéndome con sus ojos rojos... ¿me convertirá en sapo?”.

Mínimo en los libros encuentro algo de emoción, ni me lo digas, ya se, mi vida es un fastidio. Yo me despierto a las 7:30, desayuno un licuado de plátano con leche, me peino la cabellera castaña, la enrollo en una dona, me cepillo los dientes que aún no logro blanquear y voy a la universidad. Mi repugnante escuela donde incluso el más pendejo del mundo puede dar clases. Un día, nos sorprendieron a todos los estudiantes del quinto semestre de literatura cuando nos dijeron que Misko, el gato de la facultad, nos iba a dar clases. Y no estoy hablando de las personas del servicio, las cuales la gente tiene por costumbre menospreciar, sino de un gato...de los que maúllan, toman leche, se lamen y juegan con bolas de estambre. Al principio lo creí una broma de mal gusto, las favoritas del coordinador de la carrera, pero resultó ser totalmente cierto. ¿Desde cuando Misko califica para maestro?, no hace nada, mueve la cola y se duerme. Ahora lo entiendo todo.
Con el transcurrir de los años, Misko se filtró de coordinador a director de la Facultad de Ciencias Humanas y Antropológicas. El director anterior (no recuerdo ni su nombre) entre las frases para la posteridad aportó el exquisito pensamiento de la globalización del Tigre Toño: “En estos tiempos hasta el Tigre Toño sufre de la globalización causada por el capitalismo liberal norteamericano”. Semejante bestia de hombre se necesita para no saber que Tony the Tiger es gringo, ¿no le ha visto la nariz azul y la bandita roja amarrada al cuello? Con todo esto, no era difícil ver a un gato dirigiendo nuestra institución académica. En las ceremonias de premiación los merecedores de diplomas debían dar la mano a los profesores y acariciar debidamente al gato hasta verlo voltearse patas arriba. La gente me tiraba a loca cuando les decía que el director de mi facultad me había mordido o me arañaba por no llevarle pescado y leche para comer el día del maestro. De tantos mimos Misko engordó hasta padecer obesidad, podrá parecer gracioso ver a un Maine coon de abdomen abultado echado en una silla de cuero, pero el no hacer sus caminatas enérgicas diarias llevó al director hasta la muerte. Yo estaba presente cuando le sucedió el acontecimiento funesto a la autoridad máxima, se le atoró un hueso de pollo en el pescuezo, mi compañero Álvaro y yo lo vimos caer al piso como trapo viejo...un gato que no cae de pie es un gato muerto.

Continuará...

Almandarina
Yucatán, México

lunes, 14 de diciembre de 2009

Resaca


Soy tan cobarde, igual a los pusilánimes de los que tanto me quejo. Una decepción invadida de miedo al mirar los ojos de su madre. Me comparan con otros y esperan verme equivocarme repitiendo errores de mis antepasados. ¿Por qué entonces me piden que escoja una carrera, que trabaje, me convierta en un ser productivo, que maneje mi vida; si ya decidieron mi fracaso? ¿Si el oráculo griego ha dictado sentencia, donde quedó yo y mi libre albedrío? Me han guardado en un baúl del que únicamente salgo para ser la burla y diversión de sobrios y moralistas. Ni de mi cumpleaños se acuerdan, (yo tampoco quisiera acordarme), pero de mis fallas…esas habitan constantemente presentes como Dios en la vida del católico. No soy Juana de Arco, ni Rosario Castellanos, ni Emiliano Zapata, ni el Comandante Marcos, ni el dictador venezolano Hugo Chávez. Defiendo a los presos pero no los ayudo a salir, me quejo del gobierno y me siento a verlos robarme o estafar al pueblo, me apenan los pobres mas no trabajo…no conozco el significado de la frase “con el sudor de su frente”.
Me conformo con ser Adán y Eva; pero los demás… ellos nunca se conforman. Necesito y no, su aprobación, deseo y no deseo su amor o su cariño. ¿Por qué la balanza egipcia se inclina a favor de la pluma de Maat cuando se trata de ellos?, pero cuando es de mí, la maldita pluma se convierte tan liviana, casi flota; tratándose de una nave espacial ya habría recorrido la galaxia entera. No soy la mujer que se pone vestidos, que tiene pretendientes, que estudia Derecho, que se pinta las uñas, que va a las reuniones de sociedad, que habla mal de sus amigas, ¿si no soy una mujer, entonces que carajos soy? Me siento inmigrante en país ajeno, siempre esa intensa mirada de: “No perteneces”; leprosa sin la suerte de Lázaro, sin derecho a sentarme a un lado de Abraham.
He aprendido el significado de la soledad, del abandono. Amo la violencia, la sangre, la muerte y el sufrimiento ajeno. ¡Sufran, desgraciados! ¡Lloren de dolor! Pues su desgracia me causa satisfacción. Cuídense de mí, la vampiresa chupa sangre, enfermiza como mujer Romántica. Tengan cuidado del contagio, soy la peste, ¡no se acerquen! Soy la lagaña que se aferra al lagrimal, soy el gallo que canta “ya amaneció otra vez”, soy la miseria del árabe que observa a Mahoma caer ante el petróleo, soy la gota que derramó el vaso, soy el desagradable insomnio a las 4 de la mañana.


"Almadarina"
Yucatán, México

sábado, 12 de diciembre de 2009

Poema 1

De las líneas en el cielo
La más hermosa es tu figura
Tu silueta de vocal
Como la a, rima bien.

Apropiado, proporcionado,
Deseado más no concedido.
Miro tu luz de estrella.
Ya nada queda… ¡Irradia en mí,
hermosa luciérnaga!

"Almandarina"
Yucatán, México

viernes, 11 de diciembre de 2009

Tres cuentos cortos


Uno
Don Dalí es un muñeco de nieve; todas las tardes si el clima me lo permite salgo a platicar con él. Mientras le enroscaba una bufanda rosa en el cuello un niño me preguntó si Don Dalí era gay. ¿Como va a ser gay, ni siquiera puede moverse? “Eso no tiene que ver con ser gay o no”. ¿Y a quien le importa? “¿Pues entonces porque le pones una bufanda rosa?” Porque Don Dalí es muy post-moderno, el hace lo que le da la gana. Míralo ahí sentadote sin preocuparse por lo demás, únicamente mira hacía el infinito esperando. “¿Y que espera?” Hace un momento esperaba su bufanda rosa, ahora solo él lo sabe. “No entendí lo de post-moderno” Yo tampoco, repito lo mismo que una vez me dijo Don Dalí. “¿Y que te dijo?” Soy post-moderno y después no habló más.

Dos
Tenía una maestra de teatro gorda con g de golosa, y tonta con t... pues con t de tonta. Pienso en ella cuando amarro mis agujetas, porque a mi maestra siempre le estorbaba la panza al agacharse, entonces ella se sentaba para llegar más fácilmente a la zona del amarrado del calzado. Y nuevamente su barriga le impedía realizar la acción de anudar. Viendo la esperanza alejarse, se acostaba bocarriba en el suelo, flexionaba las rodillas hasta que toparan con su busto y en esa posición era como amarraba sus tennis. Tanto trabajo para algo tan simple como gastar el dinero en un buen par de sandalias.

Tres
¿Se acuerdan de Don Dalí? Cuando me enteré que el final del invierno se acercaba cada día más, corrí a mi alacena, agarré un paquete de vasos desechables y empecé a llenarlos con trozos de mi post-moderno amigo. No me hubiese apetecido ver como un extraño llegaba al parque y destruía al muñeco de nieve. Por eso guardé cada pedazo, componente y fragmento, que formara parte de mi compañero de invierno. La primavera llegó y con ésta un calor insoportable. Entonces me puse a pensar en la post-modernidad de Don Dalí, vi sus restos en mi congelador...tan sabrosos. La Navidad siguiente me encontré al niño que antes había cuestionado la sexualidad de mi muñeco de nieve. “¿Donde está tú amigo de la bufanda rosa?” Lo último que recuerdo fueron los granizados de limón que me preparé durante la calurosa primavera.


Alma Chacón, "Almandarina"
Yucatán, México

jueves, 10 de diciembre de 2009

Me toca a mí iniciar el blog

Como hoy estoy inagurando este espacio creativo, me corresponde a mí poner el primer texto, se trata de un poema en prosa que alguna vez publiqué en Archivo Muerto. Lo único que les puedo decir es que esto fue el resultado de tanto leer a Rimbaud:

Evocación en carmín # 93

En el rojo se impregnó el polvo decadente, el viento con su voz lo movía de un lado a otro, mientras luces estériles creaban la penumbra en mi habitación. No lo dudo, aquel estuvo mirando mi ventana como si fuera un televisor que únicamente capta un canal, el más aburrido de todos los existentes: mi departamento. Porque el vougerista despiadado, busca siempre donde sumergir la vista, aunque el objeto apetecido no sea tan deleitante para el ojo extraño a este arte divino.
Cuando el violeta se torna más potente, hay seres conmovidos, Yo no. Me inquieta el silencio derramado por el sol, a gritos pide que lo escuchen, pero su lenguaje los hombres aún no han podido descifrarlo.

Quien está arriba de nosotros no sabe de costura, deja que su aguja rompa la tela que nos cubre; no habiendo suficientes parches para tapar los errores, pequeños rayos de luz rompen el manto oscuro. Los veo y pienso en como me gustaría ser hoyo negro, arrasar con todo…empezar de nuevo.
No se puede, no se puede olvidar el paso de los peces hinchados flotando en sangre, apilados uno encima de otro, los cuerpos de aquellos que se atrevieron a mirar el rostro de la guerra, el torso de la indiferencia, las piernas de la peste. ¡Vivan los muertos! ¡Ojalá regresen a cobrar los impuestos a quien la vida les debe!


Alma Chacón, "Almandarina"
Yucatán, México.