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jueves, 7 de enero de 2010

Las Hormigas


Pero el cenicero puede ser en muchas partes –pensó- . Solo un montón de puchos a medio terminar, se dijo mientras dejaba caer la ceniza del cigarro en cualquier parte. En la habitación has construido muchos de ellos, como pequeños hormigueros regados por diez o quince pies a la redonda, bastiones de esas tus hormigas, las que hoy se retiraron a descansar.

Y no hay veneno…
Y no hay veneno…

¡Una, dos, tres cucharadas!
Cierras el tapón.
¡Que la máquina empiece a funcionar!

¿Habrán de morir todas ellas?
Hormigas fénix
Que de sus cenizas
De su exterminio
De:
¡La mano de Dios!
Escapado han.

Y te vendrán a buscar
Y te van a comer
Sabes bien que entraran por algún lugar
Traspasarán los poros de tu piel
Correrán a por la boca
Las fosas nasales.
Les sentirás por los oídos
Como un zumbido de marcha marcial
De los millones de ellas
Caminándote
Inevitablemente
Invadiéndote
Transportándose por las autopistas internas
Esas llamadas venas y arterias
Si, serán tú.

La noche era fría, según le informaron en esa llamada telefónica, pero la verdad es que de esas cosas ya no se enteraba, solo hasta que la muerte de las extremidades se lo recordaba, y le eran indiferentes esos estados que la gente llamaba “frío” o “calor”, ahora mismo se quitaba la playera como si el verano quemara su espalda. Un par de botellas de tinto chocaron al mover el pie derecho que se empezaba a entumir con el sopor de las horas tiradas en la inconsciencia de aquel sillón viejo y un nuevo montón de colillas apilándose a más, formando un nuevo montículo hormiguero, se hallaba a su derecha mientras otro pequeño volcancito nacía atrincherándolo cada vez mas.
Y así, la luz perdida de algún automóvil madrugador le reveló por un instante la escena de la que era parte, un frío le recorrió la espalda mientras reconocía con terror el sitio del que era víctima, pronto caería el asalto sobre él, una vez más habrían de invadirlo los millones de soldados himenópteros, una vez mas lo conquistarían y con un poco de suerte (para ellas, claro) le invadirían hasta quince años. Podía sentir ya su correr por desde sus adentros, conquistando poco a poco estratégicamente ese campo de batalla orgánico que a no ser por la conciencia era prácticamente indefenso. Ahora sabía bien lo que le habría de ocurrir, sabía lo que venía hacia él, sabía del poder de la Reina, sabía terminaría (como siempre) rindiéndose a ella, sabíase un obrero más de la colonia, dispuesto a proteger a su creadora (desde ahora ella era su creadora) y a dar la vida por ella, sí, sabía lo que haría, sabía que tomaría el teléfono y marcaría ese número fatídico y diría las palabras correctas, esas que la harían sonreír satisfecha, las que la guiarían hacia él, las que la harían llenar de huevecillos su carne que seguirían alimentando la producción de las obreras, y así hasta la conquista final, hasta que el hormiguero andante dejara de ser útil y un día domingo (no se sabía porque tal día) se desplomara con todo el peso de ellas (las hormigas). Las mismas que lo habían elevado a estatus de hogar, ellas de tanto correrle por sus adentros terminarían por tomarlo cual escarabajo hueco y le conducirían hacia ella, la Reina…

Marcó el número mientras miraba una fotografía y sentía todas esas patas subiendo desde sus pies, uno, dos tonos. Hola amor- dijo.


Carlos Neri
Mexicano radicando en Houston, Texas

martes, 29 de diciembre de 2009

LA NOCHE DOPPLER

Es sólo una fase más como otras, consecuencia, de esas cosas que pasan, nunca se buscan, sólo pasan, como imán les atraes y te dejas llevar pues ya están ahí y sabes no puedes revelarte contra la corriente del río; como esta noche y el cuerpo tirado en el sillón: una sesión. Otra de tantas, tratar de desglosar “el por que” es tan fastidioso y solo lo intentas pero no, ¡que fastidio! -piensas- pero ya están aquí se presentaron a tu puerta tu sólo las dejaste pasar ¿que podías hacer? nunca supiste decir no. Esta noche ni los gatos están consientes y los cigarros llaman más que dispuestos al viaje por tus pulmones pero, ¿cuanto hacía de la ultima excursión? ¡ah! pero que bien sabe y se siente el fluir humo, humo tú, humo tabaco, humo recuerdos, humo futuro, humo el cambio, humo todos, si, por un momento te sentiste con Beto el boticario con efectos especiales y todo, un conejo, una paloma, serrucho, edecán, cuchillos, ilusión, engaño, otra noche cualquiera o mas bien: común, como tantas que ya no sabes cual es cual o si es en otra ciudad o en las calles de tierra o las avenidas sin peatones o simple otra. Esta aquí, allá, ayer, hoy, mañana, la noche cualquiera. Como aquella de brandy y cerveza barata con otro tanto de tequila y la silla y las manos en la cara y un segundo y luego solo y el regreso a casa donde la calle es angosta y el puente y el vértigo y la cena desparramada que llega al río por el pasamanos y las voz esa voz ya casi olvidada: "Guey, te dije que me esperaras" Y si me dijiste pero no era yo, era otro, ahora ya soy yo como está (la otra) noche, la de siempre como calca, sí, tú la conoces, tú estabas (o estarás?) y me llevas (llevaste) por la calle que se me hacia tan pequeña (tan angosta la calle) y a ti también y el hombro con hombro y las palabras y el "ya casi llegamos" y se mueve el piso (¿el piso?) "no, no se mueve el piso es el puente y tu ya estás muy briago" ¡Y tú me dejaste solo pendejo! Un grito (o dos o tres o más) "Te dije que ya volvía" ¡Y tu puta madre que esto va a explotar! ¿Y el puente? El puente ¿cual puente? si aquí no hay puentes (¿o allá?) ¡Joder! si es la misma noche ésta, esa, la de allá con la de acá pero hoy no camino como allá y hoy no hay puente pero todo se mueve y se es casi igual es lo mismo: ¿Estoy? ¡No! ¿Siento? ¡Sí! ¿Solo? También. Pero las noches no son las mismas desde esa “La” Noche en que el pasamanos y el tequila y la boda y el puente y la llave que entra como a la mantequilla "Me traías de pendejo cabrón, nunca le atinas a la llave" Puerta y se cierra, escaleras y cuarto, cama y no sé. Definitivamente esta no es La Noche hoy es otra noche no es igual no hay puente ni llaves ni tequila o puente, aquí hay otras cosas casi igual pero con otros nombres la calle angosta ahora es un cuarto angosto y tampoco se puede andar en el mucho y el tequila es vino tinto igual de barato pero tinto, y la silla hoy sillón ¿cerveza? Sí, eso sí es igual pero sin brandy, no ya no mas brandy para ti, no desde “La” Noche ¿Y el puente? Aquí no hay puente pero hay otro lado que al fin es lo mismo y yo aún no cruzo porque se que se va a mover como aquí la otra noche y hoy no hay hombros…. y no hay: "Guey, te dije que me esperaras" y aquí el guey es otro y es el espejo pero este no tiene bordes (el espejo) y se sale y se echa y desaparece y se va y no se pero está y eso es lo que te molesta que sea espejo mejor quisieras que fuera tequila o reflejo o calca u tro pero no espejo pero este es y eres y son y se llaman y rompen la regla de los imanes y por eso sabes que va a explotar como aquella “La” Noche” sóo que esta noche no es seguro si habrá llave o puerta y escaleras o cama donde caer, no, esta no, esta no es la misma es solo un doppler.


Carlos Neri
Mexicano radicando en Houston, Texas

martes, 15 de diciembre de 2009

BUENOS DIAS (parte 2)

Parece que fue ayer, recuerdas cuando la conociste y te lleno los ojos, cuando decidiste conquistarla y cuanto te costó esto. Recuerdas todos los buenos momentos, y los malos, sobre todo cuando te dejó y el trabajo que pasaste para salir de ese hoyo en que quedaste. Sí, lo recuerdas bien, como fue que cambiaste de amigos, de vida y rutinas. Eso ya es otra historia, pasado (quieres creer).


Fue entonces que ella lo miro, directo a los ojos, con esos sus ojos tan otrora amados. ¿Qué hacer? ¿Cerrar los ojos y apretarlos como si así pudieras esconderte? Los abrió (de nuevo) y ella hablaba con su acompañante quien volteo a mirarle mientras intentaba aproximarse, pero ella lo detuvo. Tal vez quería pelear, después de lo que sucedió la última vez, no era para menos. - seguramente su nariz me recuerda más que su propio cerebro -se dijo. Estas decidido y les miras directo casi desafiante sintiendo cierto mórbido placer. ¿Ellos? Pelean, seguro es por ti. ¡Ah!, no importa es su vida. Ahora él se va y ella te mira. ¿Tú? cierras los ojos echas tu cabeza hacia atrás y te dejas caer en un post-rock que te lleva como hacia el mar. Y te preguntas: ¿Por qué hoy? Precisamente hoy, tan buen día. Piensas por que estas ahí, no sabes no lo recuerdas, solo estás. Abres los ojos y ella esta ahí parada frente a ti y te habla, te dice algo pero no escuchas, la música te lleva y no estas ahí, ella, no esta ahí en tu barco, entre los violines y el viento que sientes en el rostro. En ese instante en que en tu barco el guía grita que ve tierra tú recuerdas porque estas ahí, recuerdas que despertaste por un mensaje que llego a tu teléfono, no conociste el número pero te dejo pensando, así que te levantaste. ¿Ella? Sigue frente a ti, callada, observando tu pequeño trance, como esperando tu respuesta, parece que es tu turno de hablar, sacas tu mp3 y bajas el volumen -¡No me escuchaste!- dijo. Tú solo la miras a los ojos, esos ojos que algún día te hipnotizaron y no sabes que decir, no quieres hablar así que solo dices dos palabras: ¡Pinche sádica! Sonríes y subes el volumen, las gaviotas ya rodean el mástil mayor de tu embarcación ya se siente en el aire el aroma de la costa. Se va el miedo, ya no estás nervioso, vuelve la felicidad y comprendes, ahora lo sabes: Ya no te importa, te dejo de importar. No puedes dejar de sonreír...




Tienes un nuevo mensaje en tu celular. Abres los ojos con dificultad, no estás acostumbrado a despertar a esas horas pero hoy te sientes plenamente descansado y no tienes sueño. Que extraño, no conoces el numero así que abres el mensaje sin esperar mucho: "Ve a la fuente que esta frente al cine a las 11:00, te conviene" ¿Que raro, quién será? En realidad no te importa y sonríes pues sientes que este será un buen día.

Carlos Neri
Mexicano radicando en Houston, Texas.

BUENOS DIAS (parte 1)

Ese día sería uno especial. Lo sintió así desde que despertó. La noche anterior vio llover, se sintió como si del cielo le cayera todo el peso de su soledad en pequeños proyectiles, mientras pensaba en el pasado reciente. La nueva mañana era diferente, estaba tranquilo, incluso feliz, pues al despertar no se sintió solo en la cama como sucedía desde hacia ya algunos meses. Se levantó, tomo un baño y se vistió con una parsimonia que más que floja era pasiva; sentose en el porche de su casa buscando entre la librería de su reproductor musical el soundtrack perfecto para esa mañana. El día era fresco, contrastaba con el verano que, usualmente derrochaba un calor que se mete por debajo de la piel y se pega a la ropa forzando la respiración si se esta mucho tiempo bajo el ardiente sol. Mirando el mundo desde la comodidad de su tranquilidad, decidió que seria bueno estirarse un poco y se lanzó a la aventura de caminar sin rumbo (hacia tanto que no caminaba). Llego a la tienda de la esquina compró una bebida energética y la lotería, sentía que un golpe de suerte caería en su vida de un momento a otro, sí, hoy su suerte cambiaría, lo sentía en el ambiente. Siguió en su travesía sin poner atención realmente en lo que dejaba atrás concentrado en los sonidos que emanaban de los audífonos hasta que de pronto se encontró frente al pequeño cine que solía visitar con su ex pareja. No se extraño de estar ahí, pues le gustaba la pequeña fuente que se encontraba frente a éste, así que se sentó en ella echando la cabeza hacia atrás mientras cerraba los ojos. Y espero. Sintió el viento golpear su rostro y se dio cuenta que estaba viendo el mundo de una forma diferente, en realidad era una forma que ya conocía pero tenia tanto tiempo sin sentirla que le pareció nueva (sin duda, el tiempo olvida). Todo estaba bien. Abrió los ojos y miro al frente. ¿Qué? ¡No puede ser! ¿Por qué hoy? Justamente hoy, no lo podía creer, no lo quería creer. Era ella, mejor dicho: Ellos.


Hacia tanto, y ahí estaban. Juntos. Parados frente a él, ¿qué hacer? ¿Esconderse? ¿Evitarlos? No, se darían cuenta de la fuga pues a esa hora no había suficiente gente para confundirse, esperar era lo mas sensato sin duda, pues la inmovilidad es el mejor camuflaje. Intentó distraerse mirando a la pareja de la derecha, a la familia que cruzaba la plaza, al pequeño que llegaba con toda su inocencia a jugar en la fuente; cerrar los ojos y perderse en la musica, sí, lo intentó e invariablemente terminaba mirándoles, sin duda estaba nervioso. Pensó que la había olvidado y cada mañana al despertar solo se decía que la costumbre acabaría con el recuerdo, además que secretamente al despertar la quería odiar aun que fuese un poquito.

Carlos Neri
Mexicano radicando en Houston, Texas.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Abandonádole ha

He visto a un muerto antes de serlo,
de sus ojos ya se desprendía un hito nostálgico de vida.
Su cuerpo desorientado
pasó junto a mí
y apenas pude distinguir su olor frío,
la ausencia ya quemaba sus pasos.

He visto a un muerto hoy
y el pobre no lo sabía
sentíase humano aún
pero el halo efímero de vida
abandonádole ha.

Llueve y a él no le importa
en su viaje va
con pies de plomo
y lengua dormida
con abandono de conciencia
le vi pasar.

Carlos Neri
Mexicano radicando en Houston, Texas.