martes, 19 de enero de 2010

LOVE WANNA CHANGE

Con el tiempo,
y con los años,
se olvida todo lo malo.
Toma un puñado de cosas buenas y llevalas contigo.
El amor puede cambiar,
con el tiempo,
y con los años,
se olvida todo,
menos el amor
que siempre te he guardado.
toma un puñado de cosas buenas y llevalas contigo,
cuando creas que nada puede cambiar,
recuerda que el amor puede cambiar.

J.R.C.S.
Colombia

Cuando no suena el despertador


cuando no suena el despertador
te pones los calcetines al revés
cuando no suena el despertador
tomas catsup en lugar de café
y te lavas los dientes
con la crema de los ojos

cuando no suena el despertador
te peinas con el cepillo de dientes
cuando no suena el despertador
te vas en pijama al trabajo
con las pantuflas puestas
y sólo piensas en la hora de la siesta

cuando no suena el despertador
le dices a tu asesora:
¡Mamá, es qué no sonó el despertador!



"Emily Rugburn"
Plutoniana de Mérida, Yucatán

sábado, 16 de enero de 2010

(Sin Título Aún)

Encontré unos bosquejos de algo que estaba escribiendo hace mucho pero nunca pude acabar; el plan es que este texto termine siendo algo útil, tengo algunas partes más sin embargo me estanqué. Veremos si esto puede progresar; mientras aquí les dejo la primera parte, capítulo o lo que sea.

Parte 1

Las tribus africanas que habitan los grandes desiertos han desarrollado un sistema de recolección del agua muy eficaz. A veces la lluvia no aparece hasta después de varios meses de sequía, convirtiendo a estos pueblos en grandes observadores. Ellos obtienen el líquido vital por medio de tubérculos. Para esto es necesario escarbar la tierra, veamos la técnica que utilizan...

“Hummm...tubérculos. Se ven tan jugosos...Ummm...tubérculos”.

-Mamá, ¿por qué aquí no hay tubérculos?
-¡Ay! Estelita, ¿Cómo lo voy a saber?
-En la tele unos hombrecillos tomaban agua de tubérculos...Se veían tan contentos.
-¿Quiénes?
-Pues los hombres, ni que los tubérculos. ¿Existen tubérculos sonrientes?
-¡Mijita! ¡Aquí solo hay sandías y que te aprovechen!

Estelita se encerró en su cuarto al saber que las sandías acaparaban el mercado de los alimentos sustanciosos y no los tubérculos. Era la segunda desilusión más grande de su infancia; la primera fue cuando los Reyes Magos le trajeron un conejo de felpa en lugar de la máquina de helados que tanto había deseado. De ahí en adelante, Estelita fue creciendo rodeada de frustraciones porque las mujeres no eran iguales a los hombres, porque la población mundial prefería a los perros y no a los gatos, por el dinero, por los socialistas, por la religión, por el cielo y el infierno, por el Papa, por los apóstoles, por el Espíritu Santo, por la Santísima Trinidad, por el Perpetuo Socorro, por todo lo que terminara con el sufijo ísimo...

Cuando Estela cumplió dieciocho años, ingresó a la universidad más costosa de la ciudad. Tenía por amistades a los hijos de burgueses pudientes, políticos y empresarios. Más al parecer el dinero no era suficiente; sufría de intensos dolores de cabeza causados por la abulia que le producían las conversaciones con ellos. Un día se dio cuenta que los mareos no los causaban sus amigos sino el licor, fiel acompañante de sus reuniones. Sumergida en sueños veía a los hombres del desierto raspando tubérculos, luego estos apachurraban los montoncitos de fibra obtenidos, dejando escurrir el agua entre sus manos para luego bañarse los labios con aquella cascada refrescante. Una sed enorme invadió el cuerpo de Estela, haciéndola salivar como si hubiera visto un iceberg en medio de monumentales dunas de arena.

-Soñé con unos tubérculos...
-Ya vas a empezar con esas cosas hija, aquí solamente hay sandías.
-Lo sé. Pero si los hubieras visto.
-¡Entiéndelo de una vez, las porquerías esas nunca van a llegar a nuestro país!-gritó la madre de Estela.
-Pues así tenga que mover cielo y tierra, cambiar la política del país o fundar una nueva religión, verás como si llegan los tubérculos a México.


-¡Le digo que no es papa, ni remolacha! Son otros tubérculos provenientes de Nambia.
-Señorita no se de que me habla.
-¡Estela, ya deja eso, mejor salgamos de aquí!
-Pero se lo prometí a mi madre...

Quince minutos después, Estela y su amigo de la semana abandonaron la verdulería. Cavilando razones verosímiles que explicaran su fracaso, no entendió como la vida se encaprichaba en hacerla infeliz. No eran los tubérculos lo que la mortificaban, era la suma de lo malogrado de su existencia. Era su familia, sus amigos de fiestas, sus pretendientes, los verduleros, la universidad, la sociedad; finalmente el país entero. “Algún día levantarán una escultura en mi honor y en cada libro de historia universal aprenderán mi nombre”

-Me voy a cambiar de carrera, ¡quiero estudiar Ciencias Políticas!
-¡Estela! En que demonios piensas. – le reclamó su madre. – ¡Dile algo a tu hija Raúl!
-¡Felicidades! Ya nos hacía falta un político en la familia.
-¡No le hagas caso a tu padre! Con la edad desvaría. ¿Porque no puedes estudiar algo normal como tus hermanas?
-Psicología, derecho y odontología ¿te parecen normales? Una va para loca, la otra para ladrona y la última directo al suicidio. ¡No madre! Yo defenderé al oprimido y crearé una ciudadanía donde gobierne la equidad.
-¡Llama al loquero Raúl!-gritó la madre.
-¡Déjala! Si realmente estuviera desequilibrada se iría de bióloga a estudiar tubérculos al África. Agradece mujer...agradece.

"Almandarina"
Mérida, Yucatán

La Despedida

Cada paso que me aleja de ella,
me acerca mas a mi destino;
sombrío sueño de verdades confusas,
soledad ante mis ojos,
dolor bajo mi piel;
y en el sufrimiento de su ausencia,
y la tortura de su recuerdo,
maldigo la vida y el amor;
y en limite de la cordura
abandono la esperanza,
de volverla a ver.

"Kafran Sisan"
Plutoniano Mexicano

Humo


Sinceramente no sé que quiero
tenerte, no tenerte.

Me siento confundido, distraído.

Quiero levantarme a tu lado
no quiero que uses mi camisa.

Intento callar los celos impetuosos
que crecen en tus palabras
humo que besa tu boca
y desespera mi sangre.

Desvelo tu mirada
con mis manos dormidas.

Se me encrespa la espalda
con el frío eco del silencio
tu silencio, incipiente.

No quiero amar ni enloquecer.

tiemblo arrojado de este sueño
despierto arrogante, lejano
y aún en la lengua tu beso.

Sinceramente no se que quiero tenerte, no tenerte

Diego Reyes
México, D.F.

Tomás Eloy Martínez


Camargo no responde.
Aunque siente repugnancia por esas misteriosas secreciones del abdomen de las abejas obreras, pide por la tarde que le lleven un trozo de cualquier panal. Con una lupa, observa una por una las prodigiosas cedillas hexagonales, de paredes fragilísimas y sin embargo elásticas. Le gustaría descubrir, por azar, la larva de alguna reina en ciernes, para clavarle de inmediato un alfiler.
Esa noche no será feliz ni infeliz. La vida se le ha convertido ahora en una sucesión de indiferencias. Quizás algún día, si vuelve a caminar, pase un mes o dos junto al mar y empiece a escribir la novela que desde hace tiempo lleva en la cabeza. Quiere contar la historia de un cantante de voz absoluta, capaz de alcanzar todos los registros, al que una madre satánica, asistida por una tribu de gatos callejeros, le cierra todos los caminos para ser quien es […]

Fragmento de: El Vuelo de la Reina.

martes, 12 de enero de 2010

GALACTIC LOVE



Girando y girando en mi corazón
donde el espacio es enorme y grande
Es mi galactic love la caricia que te conmueve,
Girando y girando estas tú por todo mi corazón
Galactic love una galaxia por explorar,
girando y girando en mi corazón
donde el espacio es enorme,
más grande que tu imagen misma;
es mi galactic love la caricia que te conmueve,
galactic love una galaxia por explorar
Ahora ven aquí y abrázame fuerte,
para que podamos girar y girar
por todo este inmenso galactic love,
e ir cada vez más lejos
en este intenso galactic love,
eternamente hasta que no haya fin.

J.R.C.S.

Colombia

La chica sin edad

No había pasado mucho tiempo desde que la conocí para cuando descubrí que ella no tenia edad, a decir verdad, las últimas semanas me rondaba la sensación de que por algo conocería a una chica sin edad, si me esfuerzo un poco más en recordar, mi memoria se aclara como saber que poco a poco el verano sigue su paso hacía el otoño, así recuerdo aquel día.
El sol se ocultaba lentamente, eran las 8:30 p.m. aproximadamente, entre nosotros la mesa del establecimiento donde nos encontrábamos y un par de helados, uno de chocolate y otro de zarzamora. Ella, que estaba sentada a mi lado, causaba que la gente que transitaba por la calle frente a nosotros, fuera cada vez más difícil de percibir, no podía darme cuenta del entorno, aquel lugar se desdibujaba a sí mismo en tiempo paralelo, deje de pensar en los demás para contemplar lo que mi mente pedía, pensaba en ella, en su mirada (aún teniéndola enfrente).
En la antigüedad la gente comentaba que existía un poder sobrenatural que se generaba cuando una persona pensaba en otra, un poder tan fuerte que era capaz de mover una isla, seguro que hubo tiempos donde aquello era real, incluso he llegado a creer que soy capaz experimentar tan extraño poder, por un momento creo que poseo la fuerza de aquellos hombres durmiendo en mi interior.
Despertó, en ese momento no sabía si en algún punto de la tierra una isla estuviera moviéndose, pero aquel poder del que hablaban en la antigüedad también era capaz de poder hacer desaparecer a la gente, de repente nos quedamos los dos solos, lo increíble es que no me sentía confuso, porque, en cierto sentido, eso me parecía más real que cualquier otra cosa, así que decidí dejarme llevar. Experimente por completo aquel poder antiguo, nadie nos observaba, nadie estaba alrededor, me sacudió una realidad cegadora, noté como un deseo de naturaleza desconocida brotaba desde lo más hondo de mi interior, me sentía como un niño y ella a mi lado jugaba como si supiéramos que nada más debía importar, tal vez dibujamos bigotes de chocolate o no dejábamos de reír, que más importaba. Al abrir los ojos por unos instantes tuve conciencia de existir, me di cuenta al tocarme con la mano derecha que mi labio estaba cubierto de chocolate, ella a su vez sonreía también cubierta de helado, miré a mi alrededor, la gente estaba allí de nuevo, seguían con sus vidas, mientras nosotros jugábamos con el resto del helado como si se tratara de deshacer el tiempo.
Abandonamos la heladería poco después de que el sol se ocultara, después decidimos irnos caminado a la fiesta que unos amigos habían organizado, esa misma noche, no muy lejos de allí. Mientras caminábamos sobre nosotros las estrellas parecían minutos parpadeantes de un enorme reloj en forma de cielo, lo era, lo que me recordó la hora y que tenía que buscar un teléfono público, ya que tenía que hablar a casa para avisar que esa noche después de que todo terminara, llegaría un poco más tarde de lo previsto, entres mis planes estaba pasar el mayor tiempo posible con ella, así que me ofrecí a llevarla a su casa después de la fiesta. Realicé la llamada sin ningún inconveniente. Teníamos tiempo de sobra hasta que ella tuviera que partir, así que decidimos seguir caminando, los carros que pasaban a nuestro lado parecían un hilo de agua continuo sobre la calle. Al llegar al cruce de las calles que nos conducían hasta la casa de la fiesta, se alzaba al una fuente recién remodelada en el centro del camellón, el alto del semáforo detuvo nuestros pasos, justo al lado de la misma, mientras esperábamos el siga del semáforo, el silencio mezclado con el sonido del agua y el paso de los carros me hizo pensar en el tiempo, en las horas que estábamos compartiendo, no quería que lo noche acabara.

- Sabes, me gustaría que no tuvieras edad -dije mientras mi vista buscaba la suya.
- Pues no la tengo -. Su voz sonó tan natural que al verla a los ojos, cuando encontré su mirada, me di cuenta de que no estaba mintiendo.
- ¿Y yo, tengo edad?
- Si tú quieres y piensas que es de esa forma, será de esa forma.

Aquella noche descubrí algo que los antiguos nunca supieron, un misterio que se encuentra más allá de mover islas o hacer desaparecer gente, cuando dos personas se piensan al mismo tiempo, piensan en la misma cosa, pueden causar que del tiempo permanezca en un recuerdo sin duración, esa noche conocí a la chica sin edad.

La fiesta esperaba, pero nosotros nunca llegamos, la noche dentro de la fuente nos condujo la isla que posaba ya sobre sus aguas.

"Samuel Aroche"
Guanatos, México

Un viaje

Abrázame fuerte
déjame abrazarte con fuerza
déjame ver en tus ojos
déjame estar contigo esta noche

las nubes como algodón en todo el cielo
tu mano en la mía
descanso acostado en el pasto
y me doy cuenta que no estás aquí

quiero que sepas que quisiera que el amor
que siento por ti no fuese
como el sol en las nubes reflejado
que poco dura y cenizas al rojo vivo parece

"Giac"
México, D.F.

viernes, 8 de enero de 2010

El cielo (parte 2)

De manera conveniente a solo unos metros de distancia se encontraba una gasolinera con un restaurante, muy parecido a los que el joven veía en las películas estadounidenses en las que los conductores de tráiler acostumbraban desayunar. El nombre del lugar era "El Cielo" probablemente debido a la cercanía con la población del mismo nombre, los pasajeros entraron al restaurante y el joven se limitó a entrar al baño a lavar su cara, notó un agradable aroma a zarzamoras mientras usaba el lavamanos, al salir del baño se dirigió hacia una mesa, en seguida se le acercó una mesera que le recibió con un "Buenos días, mi nombre es Martha" el joven no necesitó ver la carta ya que al entrar vio un pizarrón con el menú y los precios, le dijo "Buenos días Martha, ¿podrías traerme el desayuno?", la mesera le dijo "Te traeré lo mas rico del menú" y mientras sonreía caminó hacia la cocina tan rápido como el paso lento la pudo llevar.

El joven miró alrededor, sintió una tranquilidad enorme, solo al estar ahí notó que los colores del lugar combinaban con el camino de piedras de la entrada, que todos los empleados del restaurante bromeaban entre ellos mientras trabajaban, los asientos eran los mas cómodos que había conocido en su vida, la luz matinal se asomaba entre dos colinas que se encontraban en lo mas cercano al horizonte desde ese punto, los arreglos de cristal en las ventanas causaban un efecto de kaleidoscopio sobre la sala y al llegar al espejo de detrás de la barra inundaba la otra mitad de la sala con una cascada de colores que cambiaban al ritmo que el viento bailaba con los arreglos de cristal. El joven quería empezar a escribir un diario al bajar del camión pero la belleza del lugar le impidió recordar lo miserable que se había sentido horas antes cuando abordó el autobús sin dirección y sin compañía.

El joven deseó con todo su corazón quedarse ahí para siempre, que la lógica abandonara toda razón y que le permitiera permanecer en ese asiento por el resto de sus días, saboreando esa extraña felicidad que jamás había experimentado antes. Después de poco tiempo el conductor del autobús regresó, avisó a los pasajeros que ya podían retirarse, todos los pasajeros apresuraron el paso excepto por el joven, cuando se encontraba de nuevo en su asiento de autobús vio por la ventana como se alejaban de "El Cielo", alcanzó a notar los juegos de luz producidos por el efecto de los arreglos de cristal, miró a su alrededor y notó que en el autobús nada había cambiado, los demás pasajeros no notaron la belleza del lugar.



No percibieron la magia.



"gEEEERa"
Guadalajara, Jalisco, México.

jueves, 7 de enero de 2010

LA IRA

Había estado en pendiente, que las mujeres del pueblo empezaran con los adornos para la fiesta. Muy pocos de los adentrados en el campo, sentían alegría por el suceso. La hija de Chava, Sarita, tenía que unir lazos con un extranjero; extranjero botudo y de muy mala alma, decían las García, dos señoras que en puro chisme se les va la tarde; creerles no me costará.

Iba en tientas, el padrecito, a propagar las últimas para el arreglo del recinto. Una ceremonia que era pura, más pulcra (debía de notarse por los colores), pero he de ahí cuando de bruces al suelo se fue; cuando notó que la mismísima Sarita, se hallaba boca abajo, rodeada de un buen charco de sangre.

"Es que el botudo bien que no la quería, le hizo que la virgen pidiese de su ausencia en la tierra"
"Yo oí por ahí, que le dio un buen balazo, por que no quiso darle su flor antes de tiempo"
"Pa mí que el botudo sólo la quería pa distraerse, pues que se toma, matándonos a nuestra chiquita"

Todo era una cadena de chismes y de palabras cruentas, pero nadie daba razón. Apenas cuatro cuartos de hora, y el padrecito en sí volvió. Tirose de su Biblia y saliendo con rabia en los ojos (más graznidos un cuervo no puede dar), y el padre así grito:

"¡Ése pecador mundano, que profano el cuerpo de esta niña, encuéntrenlo o de Dios en manos de ustedes, caerá justicia, limpia y buena justicia!..."

Bien me cuentan, que llegando a lo que se suponía ser la nueva casa de la pareja, estaba con las puertas a medio guante, como si la hubieran dejado abierta por un buen rato. Hasta el viento ya la azotaba contra paredes, y las cortinas, estaban puestas, como si estuvieran durmiendo y de la luz del día no quisieran ver. A cuatro pasos de la entrada, el cuerpo tirado del botudo, como vil res atropellada, con un agujero en la panza y otros cuantos en la marrana. Pareciese que le quisieran sacar la sangre por hoyitos, ya casi casi por la cabeza, le salía la moronga.

"Que se nos adelantaron, y mataron a este pinche puerco"

Decían en bola los jefes, ya bien puestos con machetes en manos, y con harta sangre caliente hasta por los ojos.

"¡Hay que quemar esta pinche casa, pa que vean que si tenemos pantalones!"

Y ya ahí iban tres morenazos botijones, con las brazas pa quemar hierbas y aventarlas pa dentro, cuando el alma en seco les hizo vuelco, y al Chava encontraran muerto. Muerto bien muerto, por que la parte de abajo de la boca le faltaba, y un plomazo bien metido, entre los ojos del peregrino.

"Ay cabrón dios me socorra, que hay matanza en este pueblo"

Y así pasaron cinco rosarios, cuando en el sexto se apareció una muchachita. De esas que se ven bien comiditas, pero guapas guapas, hasta con rubor en las mejillas. Hasta pareciese que la hubieran hecho a mano. ¡Ay guey! Bonita la muchacha, hermano.

Pero cuando se dirige hacia la iglesia, volteando ella con desdén. Como si miedo le diera que la vieran, pero pues en el pueblo no hay así, ¿quién chingados no la iba a ver?

Postrandose en las puertas de la casa del señor,temblaban sus piernitas que descubiertas iban, pero no de frío, ya que es verano, chance y la niña, de las costas ha llegado. Pero fue bien raro, te cuento, por que entrando a los confesionarios, urgentemente habló de un muerto, y de otros dos que se le cruzaron.

Ya no supe más de ahí, puesto que se le mató solita al padrecito, ahí en el recintito de confesión, puesto que yo oí, ella, atacó vil y a traición. Era mujer del botudo, desde el otro lado había llegado. El botudo bien sabía, que estando casado, en otra muchacha se había fijado. Bien dicen por ahí, no te metas con mujeres malas, yo que sepa quedó ahí, pero las muertes quien no las paga.

Yo me voy ya pa'l arado, por que yo no quiero ver mujeres, ya parece que en este pueblo, puros maricones viviesen.

"Usuario"
Defeño, plutoniano.

El cielo (parte 1)

Una vez un joven viajaba en autobús, no sabía hacia donde se dirigía ni por qué viajaba, no es que tuviera dinero de sobra como para "tirarlo a la basura" en un viaje sin significado alguno, tampoco se trataba de una de esas situaciones donde el estrés citadino nos orilla hacia alguna válvula de escape (para algunos un viaje, para otros disparar desde el techo de un edificio); el joven viajaba sin razón y sin dinero hacia un lugar que ya conocía y que seguramente no le traería ninguna sorpresa.

Pasaron dos horas, durante esas horas leyó dos poemas que jamás pudo descifrar, visitó el baño dos veces, dibujó dos fantasmas y una carita feliz en el vidrio usando la condensación como lienzo y el dedo como pincel; salió de pesca de amistades usando su sonrisa como carnada y su mirada como caña pero nadie en el autobús le regresó la mirada. Notó que la gente a su alrededor si tenían a donde ir, si tenían dinero, tenían compañía y al parecer sí necesitaban una válvula de escape a su vida citadina, el joven imaginó como debía ser la vida de las personas que se encontraban en su campo visual, pensaba "este seguramente trabaja en oficinas, asciende apuñalando por la espalda a los demás" después decía "esa de allá seguramente trabaja como ingeniera en una empresa de computadoras y está harta de estar rodeada por nerds" y "esos de ahí son estudiantes y en cuanto bajen del autobús buscarán drogas".

El joven de repente sintió movimientos extraños en el camión, muy parecidos a la vez cuando tenía 7 años y subió a la rueda de la fortuna con su primo, y el juego mecánico sufrió un percance y tuvieron que estar más de 40 minutos en la parte más alta sin poder hacer nada más que esperar; el joven sonrió por la similitud de su reacción comparada a aquella vez y sintió un movimiento brusco de parar en seco, el chofer dijo "necesitamos gasolina y cambiar una llanta, pasajeros por favor bajen del autobús".

Continuará…
"gEEEERa"
Guadalajara, Jalisco, México.

Las Hormigas


Pero el cenicero puede ser en muchas partes –pensó- . Solo un montón de puchos a medio terminar, se dijo mientras dejaba caer la ceniza del cigarro en cualquier parte. En la habitación has construido muchos de ellos, como pequeños hormigueros regados por diez o quince pies a la redonda, bastiones de esas tus hormigas, las que hoy se retiraron a descansar.

Y no hay veneno…
Y no hay veneno…

¡Una, dos, tres cucharadas!
Cierras el tapón.
¡Que la máquina empiece a funcionar!

¿Habrán de morir todas ellas?
Hormigas fénix
Que de sus cenizas
De su exterminio
De:
¡La mano de Dios!
Escapado han.

Y te vendrán a buscar
Y te van a comer
Sabes bien que entraran por algún lugar
Traspasarán los poros de tu piel
Correrán a por la boca
Las fosas nasales.
Les sentirás por los oídos
Como un zumbido de marcha marcial
De los millones de ellas
Caminándote
Inevitablemente
Invadiéndote
Transportándose por las autopistas internas
Esas llamadas venas y arterias
Si, serán tú.

La noche era fría, según le informaron en esa llamada telefónica, pero la verdad es que de esas cosas ya no se enteraba, solo hasta que la muerte de las extremidades se lo recordaba, y le eran indiferentes esos estados que la gente llamaba “frío” o “calor”, ahora mismo se quitaba la playera como si el verano quemara su espalda. Un par de botellas de tinto chocaron al mover el pie derecho que se empezaba a entumir con el sopor de las horas tiradas en la inconsciencia de aquel sillón viejo y un nuevo montón de colillas apilándose a más, formando un nuevo montículo hormiguero, se hallaba a su derecha mientras otro pequeño volcancito nacía atrincherándolo cada vez mas.
Y así, la luz perdida de algún automóvil madrugador le reveló por un instante la escena de la que era parte, un frío le recorrió la espalda mientras reconocía con terror el sitio del que era víctima, pronto caería el asalto sobre él, una vez más habrían de invadirlo los millones de soldados himenópteros, una vez mas lo conquistarían y con un poco de suerte (para ellas, claro) le invadirían hasta quince años. Podía sentir ya su correr por desde sus adentros, conquistando poco a poco estratégicamente ese campo de batalla orgánico que a no ser por la conciencia era prácticamente indefenso. Ahora sabía bien lo que le habría de ocurrir, sabía lo que venía hacia él, sabía del poder de la Reina, sabía terminaría (como siempre) rindiéndose a ella, sabíase un obrero más de la colonia, dispuesto a proteger a su creadora (desde ahora ella era su creadora) y a dar la vida por ella, sí, sabía lo que haría, sabía que tomaría el teléfono y marcaría ese número fatídico y diría las palabras correctas, esas que la harían sonreír satisfecha, las que la guiarían hacia él, las que la harían llenar de huevecillos su carne que seguirían alimentando la producción de las obreras, y así hasta la conquista final, hasta que el hormiguero andante dejara de ser útil y un día domingo (no se sabía porque tal día) se desplomara con todo el peso de ellas (las hormigas). Las mismas que lo habían elevado a estatus de hogar, ellas de tanto correrle por sus adentros terminarían por tomarlo cual escarabajo hueco y le conducirían hacia ella, la Reina…

Marcó el número mientras miraba una fotografía y sentía todas esas patas subiendo desde sus pies, uno, dos tonos. Hola amor- dijo.


Carlos Neri
Mexicano radicando en Houston, Texas

martes, 5 de enero de 2010

Aviso


Plutón para Planeta se prepara para algo más grande. Bueno estoy viendo con el Chakz la forma de publicar los textos de aquellos que escriben para el blog.
Por lo tanto, si desean que los escritos que manden sean publicados, favor de poner la siguiente leyenda al final:

"Autorizo a Plutón para Planeta, utilizar los textos proporcionados para su publicación en un libro editado por Alma Chacón".

Si ya han mandado cosas con anterioridad, pueden mandar un mail de igual forma autorizando la publicación de sus trabajos anteriores.


Atte:

"Almandarina"

DEDOS DELGADOS

Siempre me gustaron tus manos. Y no
porque fueran estéticamente lindas ni
nada por el estilo, de hecho eran
bastante, como decirlo, extrañas, poco
comunes. Eran demasiado delgadas,
tanto así que a simple vista se podría
apreciar con claridad los huesos de
éstas.
Al igual que tus venas, que también
resaltaban de una manera poco usual,
de hecho sobresalían de sobremanera
cada vez que cerrabas el puño.

Sin embargo tus manos tenían un
encanto que me atraía, un encanto que
nunca llegué a comprender del todo. El
solamente ver la imagen de ellas
haciendo cualquier actividad rutinaria era
todo un espectáculo para mí, el cual
me fascinaba contemplar cada vez que
sucedía. Hasta la actividad más simple
hecha por esas manos era realzada de
manera increíble y no sólo porque éstas
me parecieran fascinantes, sino por los
movimientos que realizaban cada vez
que ejecutaban alguna tarea, sin
importar que tan sencilla fuese ésta, ellas
parecían realizarla con gran delicadeza y
de una manera poco normal.

Todavía recuerdo la primera vez que
toque tus dedos, al contrario de lo que
me pude haber imaginado, eran bastante
fríos, pero en realidad los sentí tan míos,
tan parte de mi ser, tan complementarios
a mi persona, que en verdad no los quise
soltar, quería moldearlos para que se
adhirieran a mi cuerpo para siempre, que
permanecieran dentro de mí y jamás se
escaparan, mas sin embargo ese
contacto no duró mucho, después de
todo fue el primero.

Los días que siguieron después que
toqué tus dedos fueron extraños. Ambas
palmas de mis manos empezaron a
actuar de manera bastante inusual.
Inconscientemente mi mano derecha
parecía cerrarse sola, como si estuviera
agarrando algo y no lo dejara soltar por
nada en el mundo y consecuentemente
mi mano izquierda realizaba la misma
acción, como si estuvieran en perfecta
sincronía, al igual que la nota está
apegada al sonido y la luz, a la visión,
mis manos se apegaban a mis más
bajos instintos.

Sin más premura después de
percatarme del fenómeno que se
suscitaba en mí, decidí que era tiempo
de volver a verte, para esto en vez de
llamarte o algo parecido elegí tomar el
elemento sorpresa como opción y
seguirte a tu hogar, para un efectuar un
encuentro “no planeado”.

Siempre son mejores las sorpresas, al
menos eso pienso yo, y de esa manera
se suscitó nuestro encuentro,
“sorpresivamente”. Tú doblabas la
esquina mientras yo “inesperadamente”
pasaba por la calle aledaña, lo cual hizo
que misteriosamente nuestros cuerpos
chocaran.

Al verte la cara de molestia al chocar
conmigo e inmediatamente la de
sorpresa al reconocerme, supe que todo
sería fácil, después de todo siempre te
creíste más lista de lo que realmente
eras, lo cual era tu estupidez más
grande.

Conforme al plan comencé una
conversación como si yo también me
hubiese sorprendido al verte, pregunté y
contesté trivialidades y mientras mi
lengua articulaba palabras sin sentido,
tus ojos me veían desconcertados y los
míos veían tu sonrisa que me invitaba a
hacer algo más.

Me dejaste pasar a tu hogar porque,
para mi suerte, una estrepitosa tormenta
cayó mientras charlábamos afuera. Tu
vivienda no era muy grande, aunque sí
era acogedora, tenía cierto encanto
maternal, más, sin embargo la atmósfera
escondía algo más y eso me agradaba.

Mientras contemplaba tu casa me
ofreciste una taza de café, no me negué
y proseguí mi platica sobre cosas sin
sentido mientras tus delgadas manos
removían tu chamarra de tu cuerpo, yo
sabía que hoy mismo serías mía.

Decidimos proseguir la plática en la sala,
el agua no cesaba de caer afuera, y tú
no cesabas de mostrar tus señales de
nerviosismo, después de todo si algo
sabía hacer bien era intimidar, y tú eras
presa fácil.

Mientras la plática seguía su flujo mi
cuerpo empezó a acercarse más al tuyo,
poniendo especial atención en tus
manos. Era como una danza de algún
ritual antiguo, en el que poco a poco
ambos nos íbamos acercando, para
finalmente extasiarnos a nosotros
mismos, al encontrar nuestra piel junta.

De pronto tomé tu mano, de manera
rápida y fuerte, como cuando el león
agarra a su presa. Tú te sorprendiste,
mas después suavice mi toque con una
delicada caricia mientras que mis labios
se acercaron a los tuyos, y no me los
negaste

Te hice mía, te tuve entre mis brazos, te
desnudé lentamente mientras tú
respondías acorde a mi llamado, a la
orquesta que había compuesto, a esto
que había construido, esto que había
hecho y de lo cual era arquitecto, pero
claro, sin soltar tus delgadas manos.

Te hice mía una y otra vez, no pude
evitarlo. Al sentir como tus manos me
tocaban, sentía la gloria descender sobre
mi cuerpo. Todo el tiempo te tuve
dominada, te movía donde me pareciera
placentero, te tocaba donde me
intrigaba, te soltaba y agarraba y no
dejaba que te fueras. Una experiencia
realmente extraordinaria.

Pero tenías que ser tan estúpida,
te dejaste llevar tan fácil, fuiste tan dócil a
mis planes, tan obediente a mis
órdenes, que olvidaste tus compromisos,
olvidaste tus promesas y olvidaste tu
realidad.

La puerta de la habitación se abrió
precipitosamente y al azotar ésta contra
la pared, una figura llena de odio y con
un gran sentimiento de traición, engaño
y furia blandió un cuchillo sobre mi
cuerpo y rasgó mi espalda de manera
superficial.

Todo sucedió tan rápido que no me dio
tiempo de reaccionar y al darme cuenta
mi sangre ya chorreaba por el piso y tus
alaridos y disculpas eran lo único que
podían percibir mis oídos.

De nuevo la figura se postró ante mí pero
está vez tuve el tiempo suficiente de
reaccionar, y sacándolo de equilibrio, lo
golpeé en la rodilla para que cayera al
suelo en un sólo movimiento.

Estando de pie pude desarmarlo en su
intento desesperado de contraatacar, le
quité el cuchillo y lo lancé lejos, nunca
me gustaron las armas.

Mis puños empezaron a golpear el
rostro de este sujeto con toda la fuerza
de que era capaz. ¿Cómo este sujeto se
atrevía a agredirme en mi momento de
gloria? ¿Cómo se atrevía a lastimarme
estando con lo que hice mío, con lo que
seduje y tomé para hacerme dichoso?
¿Cómo era capaz este imbécil de
atacarme por la espalda y de sorpresa
sin que saliera con la suya?

Lo golpeé una y más veces, incluso
después que dejó de respirar mis
manos seguían haciendo esta tarea
mecánicamente, mejor dicho
instintivamente. No quería volver a este
cabrón, quería que mis manos se
llenaran de sangre, quería que diera asco
cuando lo vieran muerto, no merecía
siquiera ser reconocido por su madre
cuando viera su cadáver, y no paré de
golpearlo.

Pero repentinamente, sentí un frío en mi
espalda que desgarraba lentamente todo
mi interior, volteé lentamente y te vi
desnuda, sollozante y confundida, con el
cuchillo en tus manos usándolo para
apuñalarme una y otra vez.

Siempre fuiste muy estúpida, muy
estúpida. De pronto dejaste el cuchillo y
mi cuerpo cayó al suelo, intentando
reaccionar pero me era imposible, no
podía moverme ya, más sin embargo
seguía vivo y te veía confundida y
desgraciada.

Pero viste que todavía respiraba y en un
momento de odio, desenfreno y locura
terminaste tu labor y apretaste con
todas las fuerzas de tenías dentro, mi
cuello con tus dos manos. ¡Oh! tus
manos, inclusive en mi calvario de dolor,
fueron como una salvación el que me
tocaran inclusive si éstas fueran aquellas
que originarían mi muerte, ¡oh tus manos!
tan delgadas y frágiles incluso parecía
que no sabían lo que hacían, como si
alguien de mayor poder les dijera que
hacer y no pudieran hacer más que
sucumbir a esta fuerza superior a ellas,
eran tan ingenuas, tan delicadas,
realmente no sabían lo que hacían, pero
al final, cumplieron su cometido y ambas
dieron fin a mi vida.

Pero en verdad no me puedo quejar,
realmente sería un demente si me
quejara, fue la gloria morir a merced de
ellas. Después de todo siempre me
gustaron tus manos.


"Pequeño Pavo"
México D.F.

Tu lejanía

Acostado en el pasto veo el sol
ocultándose lejos de mí por encima de todo
muriendo lentamente,
dando su último grito sobre las nubes
las cuales al escucharlo arden
como el fuego.

Y quedan solo cenizas
un lejano recuerdo de llamas brillantes
que reclaman extinción de su existencia
así poco a poco la noche y su obscura
manta me cubre y borra mis recuerdos de ti.

"Giac"
México, D.F.

domingo, 3 de enero de 2010

EL DIA QUE DECIDISTE VOLVER


El día que decidiste volver,
con tu cara mirando al suelo,
con tus bellos ojos, grises de dolor
entre sollozos musitaste,
mil y una palabras de amor;
y yo, con el corazón dolido,
y el alma llena de rencor;
destrocé tus ilusiones
al decir que no;
el día que decidiste volver...
con tu inmensa tristeza,
tuviste que partir.

"Kafran Sisan"
México

Fragmento de "La Real Vida Real"


El AMOR ES MI CASA



EL AMOR ES MI CASA EN LA QUE PUSE MI DINERO EMOCIONAL PARA CONSTRUIR. ES FÍSICA, ES SÓLIDA, PERO TAMBIÉN NO ES. DONDE ALCANZARTE ES SUBIR LAS ESCALERAS, ENCONTRARTE ES ABRIR PUERTAS, TOCARTE ES TRABAR EN LA COCINA Y BESARTE ES COMER. Y AHORA MI CASA ES TU CASA: NUESTRAS PALABRAS SON EL TECHO QUE NOS PROTEGE DE LOS AJENOS. ¡SOMOS LA CASA QUE SOÑAMOS SER! NUESTRAS DULCE PALABRAS PINTAN LA FACHADA DE NUESTRO VINCULO, PROTEGIENDONOS DE LA TORMENTA DE LA URBANIDAD.
ABRAZAME AHORA Y CONSTRUYAMOS UN MURO ¡QUE EL VIENTO DEL PREJUICIO PRETENDE DERRUMBARNOS!
PUES NADA MAS FUERTE QUE EL AMOR: DEFINITIVAMENTE EL LUGAR DONDE SOÑAMOS VIVIR.



"JOHN THOR PROVOLON INGIMARSSON"
plutoniano argentino

martes, 29 de diciembre de 2009

Zig-Zag


A veces siento que no pertenecemos a este curso de la vida, puedo oír voces formando un eco infinito que me recuerdan las dudas que siempre he tenido acerca de la evolución de mi destino. Se forma un legado en el que todos son culpables, incluyéndome. A veces quiero que el cielo se abra y extienda una mano que me tome y me muestre el camino. Designándome con esa mano divina el camino inconfundible que debo tomar. Una pelea infinita entre la novedad y lo antiguo sin tener nunca un claro ganador, se vuelve algo ambiguo. Me hace pensar si el curso de la vida cambiará en algún momento o si es tan sólo un mito, siempre esperando ese momento en el que todo se ponga de alguna forma y se vuelva palpable. Poco a poco me doy cuenta que ese instante no existe, sin intermisión vamos en zig-zag.

La colonia busca trascender, el individuo busca inmortalizarse pero la realidad dicta que el azar es rey.

En el tiempo actual todo lo queremos pronto, al instante.

Como humanidad debemos formar una nueva alianza a la que los retos o la cultura actual se vuelvan cosa del pasado. Formar cultura día tras día, filosofía propia al experimentar nuevas experiencias, dejarnos llevar por lo que de verdad importa, una alianza que nos lleve a nuevas carreteras formadas con honestidad, verdad y valor. Todos juntos, brincando todas las paredes que nosotros mismos hemos creado para diferenciarnos, dejar la corriente principal atrás, volvernos independientes, una independencia basada en luz, basada en materia con esencia, ideas hechas de deseos para bien. Abrazando nuestro desnudo pensamiento, usando nuestra imaginación que alguna vez tuvimos cuando éramos infantes. Una verdadera pelea entre lo que fue del tiempo pasado y lo que esta por venir.

Se dice de la persona de edad que tiene un conocimiento más amplio pero ese conocimiento sólo fue basado en experiencias, las que de verdad valen son las experiencias de los que se esfuerzan por tener más momentos que nos elevan como seres humanos, que nos dan un objetivo para vivir, una razón fuerte para morir.

Algunas cosas nunca tienen sentido, a veces no recuerdo nada. He tenido noches en las que simplemente me la paso con los ojos cerrados sin dormir, esas noches se vuelven semanas y siento como la locura acecha desde afuera, queriendo entrar. Al ver la línea recta sin ningún cambio real o evidente, dudo entre si dejarla pasar o mantenerla al margen. El margen se vuelve corto, fino, y cambiante. Probablemente el desorden de las cosas crea un orden más interesante, algo que nos haga despertar con ganas de vivir, no pensar que todo ya esta escrito o todo ya fue hecho por alguien más alguna vez. Darnos cuenta que somos profetas modernos o que nos toca hacer algo más de lo que pensamos que vinimos a hacer, no estamos aquí para perder el tiempo. Esa misión a la que la gente le cierra la puerta con mucha facilidad y llevan una vida de repetición y ¡OH, dulce PATRÓN! Por eso digo, vengan a mi todas esas dudas, todo ese desorden.

CONTINUARÁ...


"The Droog"
Mérida, Yucatán

Guillaume Apollinaire


“Los muertos se alegraban
Al ver sus cuerpos difuntos entre ellos y la luz
Se reían de su sombra y la observaban
Como si ella hubiese sido
Realmente su vida pasada

Entonces me puse a contarlos
Eran cuarenta y nueve hombres
Mujeres y niños
Que embellecían visiblemente
Y que ahora me miraban
Con tanta amabilidad
Con tanta ternura incluso
Que les tomé cariño
Y sin pensarlo
Les invité a dar un paseo
Fuera de las arcadas de su casa”…

(Fragmento del poema La morada de los muertos)

LA NOCHE DOPPLER

Es sólo una fase más como otras, consecuencia, de esas cosas que pasan, nunca se buscan, sólo pasan, como imán les atraes y te dejas llevar pues ya están ahí y sabes no puedes revelarte contra la corriente del río; como esta noche y el cuerpo tirado en el sillón: una sesión. Otra de tantas, tratar de desglosar “el por que” es tan fastidioso y solo lo intentas pero no, ¡que fastidio! -piensas- pero ya están aquí se presentaron a tu puerta tu sólo las dejaste pasar ¿que podías hacer? nunca supiste decir no. Esta noche ni los gatos están consientes y los cigarros llaman más que dispuestos al viaje por tus pulmones pero, ¿cuanto hacía de la ultima excursión? ¡ah! pero que bien sabe y se siente el fluir humo, humo tú, humo tabaco, humo recuerdos, humo futuro, humo el cambio, humo todos, si, por un momento te sentiste con Beto el boticario con efectos especiales y todo, un conejo, una paloma, serrucho, edecán, cuchillos, ilusión, engaño, otra noche cualquiera o mas bien: común, como tantas que ya no sabes cual es cual o si es en otra ciudad o en las calles de tierra o las avenidas sin peatones o simple otra. Esta aquí, allá, ayer, hoy, mañana, la noche cualquiera. Como aquella de brandy y cerveza barata con otro tanto de tequila y la silla y las manos en la cara y un segundo y luego solo y el regreso a casa donde la calle es angosta y el puente y el vértigo y la cena desparramada que llega al río por el pasamanos y las voz esa voz ya casi olvidada: "Guey, te dije que me esperaras" Y si me dijiste pero no era yo, era otro, ahora ya soy yo como está (la otra) noche, la de siempre como calca, sí, tú la conoces, tú estabas (o estarás?) y me llevas (llevaste) por la calle que se me hacia tan pequeña (tan angosta la calle) y a ti también y el hombro con hombro y las palabras y el "ya casi llegamos" y se mueve el piso (¿el piso?) "no, no se mueve el piso es el puente y tu ya estás muy briago" ¡Y tú me dejaste solo pendejo! Un grito (o dos o tres o más) "Te dije que ya volvía" ¡Y tu puta madre que esto va a explotar! ¿Y el puente? El puente ¿cual puente? si aquí no hay puentes (¿o allá?) ¡Joder! si es la misma noche ésta, esa, la de allá con la de acá pero hoy no camino como allá y hoy no hay puente pero todo se mueve y se es casi igual es lo mismo: ¿Estoy? ¡No! ¿Siento? ¡Sí! ¿Solo? También. Pero las noches no son las mismas desde esa “La” Noche en que el pasamanos y el tequila y la boda y el puente y la llave que entra como a la mantequilla "Me traías de pendejo cabrón, nunca le atinas a la llave" Puerta y se cierra, escaleras y cuarto, cama y no sé. Definitivamente esta no es La Noche hoy es otra noche no es igual no hay puente ni llaves ni tequila o puente, aquí hay otras cosas casi igual pero con otros nombres la calle angosta ahora es un cuarto angosto y tampoco se puede andar en el mucho y el tequila es vino tinto igual de barato pero tinto, y la silla hoy sillón ¿cerveza? Sí, eso sí es igual pero sin brandy, no ya no mas brandy para ti, no desde “La” Noche ¿Y el puente? Aquí no hay puente pero hay otro lado que al fin es lo mismo y yo aún no cruzo porque se que se va a mover como aquí la otra noche y hoy no hay hombros…. y no hay: "Guey, te dije que me esperaras" y aquí el guey es otro y es el espejo pero este no tiene bordes (el espejo) y se sale y se echa y desaparece y se va y no se pero está y eso es lo que te molesta que sea espejo mejor quisieras que fuera tequila o reflejo o calca u tro pero no espejo pero este es y eres y son y se llaman y rompen la regla de los imanes y por eso sabes que va a explotar como aquella “La” Noche” sóo que esta noche no es seguro si habrá llave o puerta y escaleras o cama donde caer, no, esta no, esta no es la misma es solo un doppler.


Carlos Neri
Mexicano radicando en Houston, Texas

Cuatro frases célebres:

"En un mundo de ratas, hay que ser el gato""

"Lo peor que podrías aprender de una persona, es que de ésta no se pueda aprender nada""

"El mundo está hecho a base de cambios espeluznantes""

"La vida es injusta, pero ofrece recompensas únicas y exquisitas"



Daniel Rocha Góngora
Mérida, Yucatán.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Aviso


Bueno estamos en fiestas y eso hace que el blog no se esté actualizando tanto, pero ya saben como se pone la navidad y el año nuevo; puro borrachote en las calles y fiesta.


En fin, sigan mandando su textos, de verdad que me gusta mucho leerlos, así como ver que hay interés por el blog. Además próximamente les tendré una sorpresa que seguramente les va a agradar mucho. Mientras tanto, disfruten la pachanga.


Atte.
Su Manzana Favorita.

Las ventajas del manicure (parte 3 y final)

(3)

“Por favor deje su mensaje al escuchar el tono”
-Álvaro, necesito tu ayuda, tengo un gran problema. Llámame.

Miraba a Marissa con asombró ¿Cómo le habrá hecho para escaparse? ¿Qué demonios lee? Memín Pingüín. Luego veremos a las personas caminar por la calle con camisas con: “Memín Pingüín, Héroe Nacional”. Héroe Nacional, mis polainas, y eso que no las uso, pero no importa. ¿Qué hizo de relevante el Memín ese? Nada, o como diría mi ex-maestro, Josefino, no hizo algo.
-¿Y cuál es el problema?
-Ese- le respondí a Álvaro, mientras señalaba a Marissa con el dedo.
-Yo no le veo ningún inconveniente, al contrario me parece una mujer perfecta.
-¿Perfecta? No la conoces.
-Bueno vamos a mi departamento y ahí lo discutimos, no quiero estar a media calle peleando.

¿Como le hace tanta suciedad e inmundicia para caber en un espacio tan pequeño? El departamento de Álvaro parecía ser un criadero de porquería. Usaba las cubetas de pintura como sillas, la caja de la TV como mesa, las botellas de cerveza eran los adornos florales y la televisión servía de acumulador para la ropa sucia. Imagino que las ratas y las cucarachas eran las mascotas, para ellas esto debía ser el paraíso. Opté por omitir la imagen mental de la cama, no quería otórgale material de calidad a mis pesadillas. Cuando Álvaro me preguntó donde iba a dormir, preferí el insomnio a entregarme al sueño, debía vigilar que los insectos no me usaran de nido. Y mientras Álvaro y Marissa se encerraban en la recámara yo hojeaba los cuadernos viejos de apuntes literarios. “Diario” Es raro ver a un hombre con un diario. Sin pensarlo dos veces me decidí a hojearlo, además eso me iba a mantener despierta.

Porque no quisiste hacer fuego
con nuestras miradas,
ni siquiera celos despierto,
mucho menos cariño incierto.

Tus ojos no me miran
Y yo deseo tu cuerpo,
Mas tú no me das un beso

Tus ojos me miran
Únicamente con tedio
Por no saber si me quisiste,
O de quererme te arrepentiste

¿Debo acaso seguir esperando
o morirme en el intento?

Me lo dedicó a mí. Álvaro enamorado y precisamente de alguien como yo, simplemente no era algo fácil de digerir. Y al mismo tiempo, mientras pensaba en un futuro con él, éste al parecer dejaba a un lado sus poemas para ofrendarle nuevos versos a Marissa. Ni José Arcadio y Rebeca hicieron tanto escándalo en Macondo, los superaban los gritos provenientes de la recámara. Tapé mis oídos para que no me explotaran. “Me amaba, si como no” En ese instante reaccioné ante el engaño, Marissa no era la mujer sabia como yo creía, leía únicamente historietas, mascaba chicle como camionera, se había escapado sin preocuparse por buscar un atuendo para encubrir su identidad y se acostaba con el primer hombre que le ofrecía asilo. Marissa era una zorra y punto final. Y Álvaro un hombre pensante pero justamente con el cerebro que tenía entre las piernas. “Basta de tanta mugre, estas han sido las peores vacaciones de mi vida”. Y así sin despedirme, salí del departamento, matando cucarachas con los pies, cerrando la puerta de un episodio tan absurdo como el día cuando Misko se convirtió en director de la facultad.

-Y dígame señorita, que barniz le ponemos a esas uñas.
-Rojo, a mi esposo le encanta ese color.
-Excelente decisión, precisamente me acaba de llegar un tono...
-Está precioso, le voy a decir a mi Susie que lo vea también. ¿Como me luce?
-Ratita a ti todo te queda incre’.

“Señoras, a ver un poco de silencio para escuchar las noticias”

“Ayer las autoridades federales capturaron a la amante del narcotraficante Zamir Abud, implicada en la muerte del juez de la suprema corte... Todo fue una coincidencia, pues los vecinos del departamento 244 llamaron a la policía debido al escándalo que provenía del interior. Los oficiales jamás se imaginaron encontrar a Marissa García en una situación tan comprometedora”

-La cacharon en la maroma- dijo el estilista.
-A ella y al exconvicto. Ese hombre mató al director de su carrera o algo así me chismearon; Susie, hacemos bien en no mezclarnos con ese tipo de gente.
-Terminé con sus manos Doña Paula, ya no puedo seguir con sus pies.
-¿Pero porque, niña?
-Debo ir alimentar a mi gato. Lo dejé sin comer esta mañana.
-¿Y como se llama?
-Misko II, porque el primero murió hace mucho tiempo.


"Almandarina"
Yucatán, Méxicooou

De las compañías

Solo estoy solo
solo de eso me puedo quejar
solo se que no me sirve de nada quejarme
aunque quejarse sólo trae pesar.

Solo en ciertos días recuerdo
que solamente estando solo me divierto
aunque solo me divierto un poco
porque solo me río, no comparto.

Ah! ya se que solo me engaño
porque solamente me siento yo mismo
cuando estoy solamente conmigo
y por dentro vacío, un abismo

"gEEEERa"
Guadalajara.... Guadalajaraaaaaaa, México